viernes, 12 de diciembre de 2008

Bienvenido sea el “fuego griego”


Grecia vive una revuelta popular, desencadenada por el asesinato de un joven cometido por la policía el pasado sábado. El reguero revolucionario, que se ha extendido a otras ciudades griegas, tiene su centro en la Universidad Politécnica de Atenas, que ya se levantara contra la dictadura en 1973. Tras la noticia de la muerte, la Politécnica fue ocupada por estudiantes y jóvenes desempleados excluidos de la sociedad capitalista, que levantaron barricadas, comenzando así la revuelta popular más importante acaecida en Grecia desde hace años. Por su parte en Madrid y en Barcelona se han producido manifestaciones de apoyo y solidaridad que han provocado graves incidentes.

No puedo dejar de pasar por alto, el repugnante descaro manipulador de los medios españoles sobre lo que sucede en Grecia. He podido comprobar cómo las cadenas de televisión La Sexta y la Cuatro, hacían causa común anunciando que la bala que mató al joven le alcanzó de rebote, y sin embargo minutos después nos enteramos que un juez había decretado prisión para dos policías, uno por homicidio intencionado y el otro por colaborar en el mismo. La revuelta, según La Cuatro, estaba desencadena por ”ellos”, los “violentos” (violentos, pero los muertos los causan los “pacíficos”) olvidándose de los miles de ciudadanos griegos que se manifestaron contra un “gobierno fascista” (sic). “Ellos”, también son los antifascistas que se manifestaron en Madrid y en Barcelona. La violencia del Estado que- como he advertido en más de una ocasión- se recrudecería en tiempos de crisis, parece no existir, o es invisible.

Las protestas de Madrid y Barcelona terminaron con altercados, varios heridos y detenidos. Durante los incidentes fueron atacados una Comisaría de la policía local, cajeros y algún que otro escaparate de oficinas bancarias, símbolos emblemáticos del capital y sus servidores. Los manifestantes no sólo se solidarizaban con sus compañeros griegos, sino que pedían cuentas a sindicatos y a los medios de información por colaborar con el régimen, silenciando la represión preventiva de todos los días, y su complicidad con la alineación cuyo objetivo es arrojar al lumpen a débiles y revoltosos, para que su futuro sea carne de presidio.

Los manifestantes están siendo criminalizados y denostados por su actitud agresiva. Dicen que la democracia burguesa permite expresarse de manera civilizada, pero esa democracia tortura, asesina y reprime, además de financiar golpes de Estado y guerras de expolio, explotar al 80 por ciento de la población mundial, y contradice su principio básico sobre la voluntad de las mayorías, pues hace lo contrario de lo que declara. Que no nos cuenten más historietas sobre tolerancias y democracias, y menos aún si son”a la española”.

Es indignante que mientras los oligarcas claman contra estas protestas, planeen nuevas entregas de miles de millones de euros (del dinero de todos) a banqueros y empresarios, estudien la ampliación de la jornada laboral de los obreros, las reducciones de los salarios, eliminar las pensiones públicas y privatizar la sanidad y la enseñanza. La crisis, que ellos han provocado, los tiene al borde de la extinción y pretenden prolongar su agonía, aumentando los efectivos policiales y militares. Este régimen, bárbaro y despótico es consciente de que las respuestas airadas aumentarán, pues resultan inevitables cuando se lucha por el derecho a la supervivencia.

Por muy violenta que parezca, es infinitamente más digna una juventud con conciencia social y comprometida, que otra que se autodestruye los fines de semana. Es preferible un rebelde activo, que un manso, dócil y pasivo ante los abusos autoritarios. No se puede responder al Estado sólo portando banderitas de UGT o CCOO y haciendo un poco de ruido con un silbato. Bienvenido sea el fuego griego, una opción legítima contra los coletazos de un agonizante capitalismo.

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