viernes, 5 de diciembre de 2008

Breve respuesta a un articulista del ABC



“Fuego Amigo”. Así titula Rafael L. Bardaji su articulo, publicado en el ABC de hoy viernes, que, a continuación, paso a reproducir íntegramente (no creo que haya problemas, cito fuente y autor). Al final respondo, someramente, a las “inquietudes” del reportero.

El pasado domingo, soldados españoles que custodiaban un convoy militar en Afganistán mataron por error a un miembro del ejército afgano, dejando malheridos a otros dos. Son cosas que pasan en las guerras. La tensión, el error humano, un fallo en las comunicaciones, cualquier cosa puede acabar con que se dispara no sobre el enemigo, sino contra el aliado. Es lo que se conoce como «fuego amigo», que no por amigo deja de ser letal.

Los soldados españoles actuaron adecuadamente, vaya por delante. Ante una duda razonable, y con la experiencia de anteriores ataques, lo primero es disparar y luego preguntar. La ministra española de defensa así lo ha entendido, porque ha decidido no abrir expediente alguno sobre los autores de los disparos. Como debe ser. ¿Pero lo ha entendido de verdad?

Hasta hace muy poco el gobierno se quejaba de las bajas de inocentes que causaban los bombardeos americanos. Los llamados daños colaterales que también, guste o no, se producen en toda guerra. Sus compañeros de filas han pedido el encausamiento de los militares estadounidenses que dispararon por error sobre el periodista español de Telecinco, José Couso, en Bagdad. ¿Qué diría ahora el gobierno si un tribunal afgano pide la cárcel para nuestros soldados? ¿O, como se ha querido hacer con los americanos, se les lleva ante el Tribunal Internacional? Contestaríamos que el mundo se ha vuelto loco, que nuestras tropas están allí para garantizar la seguridad del pueblo afgano y que un incidente, por luctuoso que sea, no debe empañar el objetivo de la misión de paz.

Lo malo de las guerras es que producen muertos, justos y pecadores. Pero si no se admite que se está en guerra, cualquier baja es intolerable, sea propia o ajena, civil o militar. Y esa es la gran contradicción de los pacifistas al frente de defensa: si el militar afgano muerto por nuestras balas no cuenta, porque le hemos matado nosotros, ¿por qué van a contar los errores de los otros sólo porque quienes maten sean norteamericanos, australianos o británicos?.Que me lo expliquen.


Señor L. Baedají: Teniendo razón (por cuestiones de simpatías partidistas, simplemente) en algunos de sus planteamientos, yo le pregunto: ¿aún no se ha enterado de que existe una doble vara de medir, que depende de quién sea el verdugo y quién sea la victima? Las misiones humanitarias de paz no son tales, porque paz y cañones son incompatibles y los soldados españoles actuaron como usted dice, es decir, “adecuadamente” (en esta ocasión los fallecidos han sido militares aliados, en otras son civiles inocentes) porque cuando el terror y los asesinatos los provocan los “demócratas” de Occidente, son “efectos no deseados” o “fuego amigo” ( si los autores son del otro bando, es otro cantar). Por otra parte, ¿quién iba a juzgar a esos soldados? ¿quizás el presidente Karzai, conocido como el alcalde de Kabul porque sólo "manda" en la capital? La guerra de Zapatero es tan ilegitima y criminal como la que emprendió Aznar en Iraq. Entérese, las únicas guerras legítimas son la revolucionaria y la de los pueblos que no desean invasores en su tierra.

Menos mal, que por lo menos reconoce que los conflictos bélicos generan muertos, justos y pecadores. Si aplica usted su deducción a todos los combatientes, y a todas las clases de guerras, algo habrá sacado en claro.

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