miércoles, 3 de diciembre de 2008

La oposición venezolana dice que no quiere un rey, pero no le vendría mal tenerlo



En un mitin celebrado en Caracas, Hugo Chávez ha tenido que desempolvar su propuesta de establecer la reelección indefinida (siempre que sea ratificada por mayoría popular), de él y de todo aquel que sea presidente, debido a la cacería de brujas iniciada por la oposición en los cincos Estados en los que resultó vencedora, donde se ha dedicado a atacar locales sociales, escuelas, centros de salud e incluso médicos cubanos que están allí para sanar enfermos que antes carecían de asistencia sanitaria.

De inmediato, los medios españoles han hecho plato del día titulares como “Chávez pierde los papeles”,”La contumacia de Chávez por el poder”, o “Chávez pretende perpetuarse en el poder”. La ofensiva se debe a que son conscientes de que el presidente venezolano ha decido enfrentarse al fascismo de una vez por todas. La reelección indefinida es legal en muchos países, pero al parecer, lo que es posible en plutocracia no puede serlo en democracia ya que el secuestro del poder, por parte de la minoría oligárquica, correría peligro. El sectarismo de estos medios los lleva a silenciar que dicha reelección, de lograrse, no sería tan indefinida como dicen, pues estaría limitada por la decisión soberana del pueblo, que podría seguir eligiendo a Chávez o a cualquier otro candidato.

Los órganos de difusión españoles, habituados al culto a la personalidad regia y entrenada en la adulación de empresarios, príncipes y otras faunas, ofrecen, de nuevo, una imagen patética arrastrándose por un plato de lentejas. En realidad, oculto tras una pluma servil, están los temores del patrón de que se cumplan realmente (sin condicionantes financieros, ni trampas alienantes que sus servidores, se encargan de difundir para que triunfen los mismos de siempre) los deseos de las capas populares.

Sobre la reelección indefinida, el opositor venezolano Manuel Rosales dice que no quiere un hombre coronado como rey, para que la gente tenga la oportunidad de elegir, pero que yo sepa, los venezolanos proclaman a su presidente por votación popular cuando procede, y el escogido, hasta ahora, sigue siendo Hugo Chávez. A pesar de lo que diga Rosales, creo que los oligarcas venezolanos serían tan felices como sus colegas españoles si tuvieran un rey. Acostumbrados a corrupciones y abusos de poder, no pondrían pegas a que una delirante Constitución eximiera a Su Majestad de cualquier clase de responsabilidad ante la ley, o lo que es lo mismo: yo te tolero esto y, a cambio, hago lo que me da la gana.

No quisiera dar ideas, pero si la oposición de aquel país, organizara un referéndum para imponer una monarquía y lo ganara, seguro que disfrutaría tranquilamente de todas sus prebendas. No obstante, antes de celebrar la consulta, deberían buscarse un aspirante a monarca que le gusten las faldas, cuente chascarrillos y empine el codo.

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