miércoles, 31 de diciembre de 2008

Marx se reiría de las divagaciones que el premio Nobel de Economía hace sobre la crisis



En una entrevista concedida a la cadena de radio española SER, el último premio Nobel de Economía, Paul Krugman, afirmó que la crisis es “ peor de lo que había pensado", admitió que la escala de la misma constituye una gran sorpresa, y que va a ser “la peor depresión desde la última depresión”. Además consideró probable que surjan nuevos escándalos financieros, como el caso Madof, y reconoció no saber cuando llegará la recuperación.

Como mínimo habría que concluir que el Nobel no dejó de ser tan novel a la hora de prever y analizar la Crisis actual (sí, “Crisis" con mayúscula). Como máximo, atrevámonos a decir, sin ambages, que ni éste, ni los Stiglitz, ni los Samuelson son marxistas. Condición no suficiente, pero fundamental para haber anunciado (y con antelación) aquélla, así como diagnosticar su profundidad y prever su evolución y perspectivas.

Sobre la situación actual, titula Le Monde Diplomatique: “Marx contre-attaque” (Marx contraataca), lo que ocurre es que una verdad completa dicha desde Marx puede valer menos políticamente para la gente, que una décima parte de aquella, reconocida por un novel cualquiera con la condición de que éste sea, por ejemplo, un Nobel en Economía. De ahí que nos tengamos que hacer eco de lo que no tienen más remedio que reconocer estos respetables señores, por la oreja que se les presta. Pero lo que, en última instancia, debemos hacer llegar a los oídos de todo el mundo, es que la mayor o menor complicidad con la clase explotadora de estos señores (incluidos los del ala keynesiana) les impide ver- o reconocer- que no estamos ante una crisis cualquiera, sino ante una crisis sistémica como la que pronosticó Marx hace casi doscientos años.

En la entrevista, Krugman se olvidó de Carlos Marx (quien ya en el siglo XIX vaticinara la globalización) pero nosotros, no. Los escritos de Marx resultan imprescindibles para comprender el derrumbe actual del capitalismo. El tiempo es oro, dicen; por tanto es imperativo utilizarlo al máximo leyendo a Marx y no distraernos en demasía, con las manifestaciones de unos economistas burgueses que, sorprendidos por la gravedad de la situación, se limitan a decir pequeñas verdades, alentando falsas esperanzas.

Nota: Gracias al compañero Vicente de Miguel por su colaboración, fundamental para la elaboración de este pequeño, pero aclaratorio, artículo

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