sábado, 10 de enero de 2009

La culpa es de los escudos humanos



El político israelí Simón Peres pretende justificar los crímenes que los sionistas están cometiendo en Gaza, alegando que los militantes de Hamas utilizan a su gente como escudos humanos. La Franja ocupa una extensión de 360 kilómetros cuadrados y está poblada por un millón y medio de personas, en consecuencia la densidad de población es superior a 3000 habitantes por kilómetro cuadrado. La zona de guerra es fundamentalmente urbana, pero Israel desearía que los palestinos combatieran a campo abierto, enfrentándose con un fusil a tanques, aviones y helicópteros. Yo le preguntaría a Simón Peres: ¿dónde se camuflaron los judíos del guetto de Varsovia para poder combatir durante todo un mes contra los nazis?

Los guerrilleros de Hamas se ocultan entre su pueblo porque son parte del mismo. Es su pueblo quien los apoya, anima e infunde ánimos para proseguir la lucha, eso lo sabían los sionistas antes de invadir Gaza. Que abandonen los lamentos farisaicos sobre escudos humanos, unos lamentos y gimoteos destinados a suavizar sus actos abominables; el genocidio que están ejecutando lo tenían planificado de antemano. Si Israel hubiera acatado las resoluciones de las Naciones Unidas, hoy no estaríamos hablando de crímenes contra la Humanidad de los que Tel Aviv es el único responsable, como así lo reconoce el Relator de la ONU para los territorios palestinos ocupados.

Recordemos algunas actitudes “caballerescas” de los soldados israelíes en el pasado: Durante la Primera Intifada los niños palestinos fueron golpeados con porras especiales hasta romperles los huesos de los brazos y de las piernas. Los participantes de la Segunda Intifada recibieron “sólo” un millón de balas durante los primeros días del levantamiento, y los refugiados de Sabra y Chatila- rodeados y bombardeados por el ejército sionista- fueron finalmente entregados, por el criminal Ariel Sharon, a grupos fascistas libaneses que asesinaron, según algunas fuentes, a cuatro mil personas indefensas, la mayoría de ellas, ancianos mujeres y niños.

¿Quiénes son los que utilizan a los palestinos como escudos humanos en el sentido pérfido de la expresión? La respuesta la podemos encontrar en la confesión del ex sargento israelí Itzik Shabbat, que se negó a participar en 2006 en la guerra contra la república del Líbano, de la que reproduzco algunos extractos:

“Tratamos a los palestinos como animales. Cuando entras a Gaza con el carro de combate y ves un coche, aunque tengas espacio en la carretera, pasas por encima. Si encuentras en la noche un paquete sospechoso que puede ser una bomba, llamas al primer Mohamed (palestino) que encuentras en la calle y le dices que lo abra. Podrías llamar a un experto que lo desactivase, tardaría diez minutos en venir, pero mejor hacer que un palestino se juegue la vida, ya que para ti es lo mismo, no lo ves como un ser humano. Yo hacía eso con mis soldados en Hebrón (...), y también en Nablus, cuando quería entrar a una casa, si pensaba que podía haber una bomba trampa, cogía al Mohamed de turno y lo obligaba a que abriera la puerta. Es parte de la rutina del ejército: usar a los palestinos como escudos humanos”.

Así actúa Israel, una democracia de mentira-, similar en comportamiento a las de la mayoría de los países occidentales- un país al que el tolerante presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, denominó recientemente como “amigo”, en presencia de Mahmoud Abbas, el títere elegido por Occidente para implantar un Estado palestino, vasallo de las potencias imperialistas.

No hay comentarios: