jueves, 19 de febrero de 2009

Cuba: Del Porno para Ricardo, al pene de Orlando


Como esto siga así, vamos a añorar la vieja y alicaída disidencia de Martha Beatriz Roque, Oswaldo Payá y compañía. Siempre que hay alguna novedad sobre la nueva hornada de “disidentes”, que forman cuatro niñatos “progresistas” (progresista también era Felipe González y ya ven) liderados por Yoani Sánchez, hay lujuria de por medio. Mientras los primeros asumen una fingida seriedad, que oculta puñaladas por la espalda, los segundos se disfrazan con taparrabos, enseñan los genitales al vecino o se masturban subversivamente, en una noche habanera de vendaval. La verdad es que, aparte de fascistas, son menos agrios que los “clásicos”.

Gracias a Yoani Sánchez- hija del grupo empresarial español PRISA, y madrina del macarra Gorki Águila- nos hemos enterado de la incorporación a su grupo heterogéneo de camorristas y aspirantes a pijos, de un nuevo “progre” llamado Orlando Luis Pardo Lazo. No se olviden de él, que el tipo promete, pues sufre arrebatos místicos que lo transportan a orgasmos cósmicos, perdón, quise decir cómicos. Todo parece indicar que los sesudos señores de PRISA están perdiendo el norte, a la hora de promocionar nuevos disidentes. ¿No sacarían más provecho incluyéndolos de matute, en los programas de Gran Hermano?.

Orlando es escritor, y parece que en Cuba no terminan de publicarle un libro, algo que lo trae por la calle de la amargura. En consecuencia, el lunes pasado, aprovechando que se celebraba la Feria del Libro de La Habana en La Cabaña, él junto a Yoani, dos integrantes del grupo “musical” Porno para Ricardo, y poco más, presentaron el dichoso librito fuera del recinto ferial, tras notificárselo previamente a las televisiones extranjeras para que acudieran a hacer bulto. Como no teníamos ni idea de quién era Orlando, indagamos sobre sus méritos literarios y encontramos lo siguiente (extractos):

“Me aburro. No puedo leer ni escribir (...), me saco la pinga (la ilegalidad límite me fascina). Me la sobo (...). Y también saco del closet mi bandera cubana de nylon (...). Con la pinga en ristre, pienso en la pistola prepóstuma de Raúl: el percutor encasquillado del poeta Raúl Hernández Novás (...). No sé si Raúl Hernández Novás habrá intentado masturbarse (...). Ilumino a conveniencia mi pinga contra la bandera. No parece una pinga y mucho menos es una bandera. Me tumbo sobre la cama y ajusto la cámara digital para que dispare auto-ráfagas. De pronto es una metralleta de píxeles y pinga por doquier (...). Bato bárbaramente mi pene (...). Bato mi pene por enésima vez (...). Bato mi pene por mil y enésima vez (...). Semen sin sentido contra la bandera bucólica de Bonifacio Byrne o el trapo heroico de Poveda o el sudario de nylon tricolor de Ángel Escobar”.

Visto lo anterior, ignoramos si en la citada presentación, Yoani Sánchez hizo una glosa del libro o del pene de Orlando. Además nos alegramos infinito- teniendo en cuenta la tendencia de esa chica por amadrinar a gente que exhibe o alardea de sus atributos masculinos que las autoridades cubanas, no estén por la labor de implantar una sociedad que vuelve animales a las personas. De esa manera, su esposo no correrá nunca en los Sanfermines de Pamplona… detrás de los mozos, claro.

En la foto, Orlando (imitando a Gorki), cuando cayó en la cuenta que escribir libros en Cuba es un fin social y cultural, y no un negocio para enriquecerse. Antes de llegar a esa conclusión, había recibido un premio de la UNEAC cubana en un concurso de relato corto y varios galardones más , recogidos en la revista cubana Cuba Literaria. Entonces no era el "disidente" de ahora, que para adquirir notoriedad allende las fronteras, se fotografía como su madre lo trajo al mundo.¡Qué malo es el dinero, compay!

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