martes, 7 de julio de 2009

China: Lo que es malo para América, es malo para la CIA


Lo que está sucediendo en China, es un nuevo ejemplo de cómo el imperialismo norteamericano, en competencia con China en este momento (ya le llegará el turno a Alemania), utiliza la vida de las personas, a las que trata como autenticas cobayas humanas para tratar de frenar su galopante decadencia económica. El brote de violencia étnica desatado en China tiene otros perfiles además del independentista; por tanto en cuanto escarbamos un poco empezamos a sacar conclusiones.

Como saben (es difícil no enterarse, debido al despliegue de los medios de alineación occidentales que no vimos en el golpe militar de Honduras) cerca de 200 personas han muerto, y unas 800 han resultado heridas, por ahora, en la represión de las protestas iniciadas en Urumqi, capital de la región autónoma de Xinjiang de la minoría étnica Uigur, pueblo de lengua turca y religión musulmana sunita. Durante el régimen de la China Nacionalista, llegó a establecerse en esa zona la llamada República del Turquestán Oriental alentada por la Unión Soviética. Cuando en 1949 el Partido Comunista Chino tomó el poder, fue integrada en la República Popular China como Región Autónoma Uigur de Xinjiang, ignoro si de grado o por fuerza.

Desde que se iniciara la crisis capitalista, China se mostró muy interesada en crear una nueva divisa internacional que sustituya al dólar, una fotocopia de color verde sin avalar por el oro. Tan sólo hace un mes, el viceprimer ministro ruso opinaba que en un plazo de diez años la moneda china podría convertirse en una divisa de referencia mundial, opinión compartida por diversos analistas que apuntaban la posibilidad de que China podría comerciar sin divisas, aún sin hacer convertible su moneda, el yuan. Poco después, el Banco Central chino informó que convertirá parte de sus reservas en dólares a una nueva moneda.

La alarma verde estaba ya encendida y pasó a rojo hace pocos días, cuando se supo que China ha lanzado un programa piloto que permite a los países cercanos con los que comercia, cerrar negocios con el yuan sin utilizar divisas. Si bien el experimento se limita a Hong Kong y Macao, la intención es propagarlo a los Estados que integran la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN) que son: Brunei, Birmania, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam (quizás Japón en el futuro). El yuan no es convertible, pero si el programa tiene éxito la moneda se fortalecería, China se desprendería completamente de sus dólares, éstos irían a parar a la basura y con ellos Estados Unidos (EEUU).

Llegados a este punto es cuando, precisamente, surgen los gravísimos disturbios de Xinjiang de los que el Gobierno de Pekín, ha responsabilizado a la Asociación Americana Uigur (UAA, en inglés), grupo político de esa etnia, exiliado en EEUU y al que hace años Washington subvenciona a través la National Endowment for Democracy (NED), una supuesta ONG creada por EEUU y financiada por la CIA como así lo dio a entender en 1986 su presidente Carl Gershman al manifestar “sería terrible que se considere que los grupos democráticos del mundo están subsidiados por la CIA”. En Cuba, América Latina en general y Europa saben mucho de las actividades de la NED y de la CIA, no me voy a extender sobre sus “loables” intenciones.

El principio de la NED es que “lo que es bueno para América, es bueno para el mundo” (aún creen que el mundo es EEUU), y resulta obvio que las maniobras chinas respecto al dólar, no son buenas noticias para la CIA. A pocas palabras, con buen entendedor basta.

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