jueves, 23 de julio de 2009

Reinaldo Escobar, tú no eres pueblo


Reinaldo Escobar, esposo de Yoani Sánchez- la criatura parida por el grupo empresarial español PRISA-, forma parte de un grupúsculo de jóvenes cubanos (lo de jóvenes no va por él), fascistas unos, desclasados otros, e incluso algunos con problemas de drogas, que son utilizados como marionetas por exiliados cubanos de extrema derecha que están al servicio de la “democracia” imperialista, ergo: plutocracia, ergo: régimen social monoclasista oligarca.

Como no podía ser menos, Reinaldo también tiene un blog, uno más de esos blogs donde hay de todo, desde llamadas al ajuste de cuentas cuando se “caiga” la Revolución, hasta lo que tarda un camarero en servir un bocadito con todos sus aderezos. De momento, la estrategia bloguera anticubana del interior lo único que ha logrado es condenar al ostracismo mediático a los disidentes de la vieja guardia (donde debería estar él, pues ya tiene 62 añitos) como Martha Beatriz Roque y compañía, que ven pasar la plata delante de sus narices, camino de otros bolsillos.

En uno de sus últimos escritos (“La fuerza bruta”), Reinaldo escribía que a él y a sus muchachitos, les habían impedido entrar a un concierto del cantante Pedro Luís Ferrer, celebrado en el habanero patio del museo de Artes Decorativas. Se lamentaba de que los acusaron de provocadores (objetivamente es lo que son) que intentan ganar notoriedad reventando eventos y, para colmo, les dijeron que la cultura es para el pueblo y no para agitadores asalariados. Al respecto, Reinaldo escribió lo siguiente:

Lo grave no es lo que hicieron sino el descaro con que actuaron, a plena luz del día y frente a testigos (…). En un momento, en que miré a los ojos del que estaba al frente de la operación, supe que gente así es capaz de cualquier cosa (…). Tengo la sospecha de que esos son los hombres que un día pudieran disparar contra el pueblo.

Reinaldo: Quienes disparan contra el pueblo son los golpistas de Honduras, y es lógico, dada tu condición, que no le hayas dedicado ni una sola línea a los crímenes cometidos por los militares “demócratas” de ese país. Reinaldo, tú no podrás ser nunca pueblo (en la acepción del término que se identifica con la clase obrera), porque representas a esa burguesía que intenta subvertir el sistema político cubano. En cambio, sí serías verdugo del pueblo- como los fascistas hondureños- en cuanto tuvieras la más mínima oportunidad.

2 comentarios:

Aleksu dijo...

Parece ser que el premio a la traición de Reinaldo a la revolución ha sido la "la sombra fresca, de una piel dulce de veinte años", por parafrasear al cantante de la libertad al estilo franquista de izquierdas.

BlueSky dijo...

Reinaldo Escobar es malo. Los que lo atacaron eran buenos. Doscientas personas tratando de pegarle a un hombre sólo es algo muy correcto y muy justo, y demuestra los sólidos principios morales de estas doscientas personas. Linchar a alguien que sólo pretende hablar está muy bien, y es una cosa guay. Propongo que linchemos a todo el que piense diferente, o mejor aún, linchemos simplemente a todo el que piense.

Lo mejor de todo el circo, y lo que cualquier cubano sabe, es que en realidad Reinaldo piensa igual que todos los que lo agredieron, sólo que se atreve a decirlo. Como también sabe que estas doscientas personas no tienen ni zorra idea de quién es Reynaldo, ni que ha escrito. No podrían haberlo leido, porque a su blog no puede accederse desde Cuba, como mismo no se puede acceder al resto de la red. No son sus enemigos ideológicos; a esa gente que fué citada allí ex-profeso por sus correspondientes organizaciones, lo que menos le importa es la ideología de Reinaldo. Lo que importa es que participar en la golpiza, te asegura un buen lugar en la UJC, CDR, Brigadas de Acción Rápida, y otras instituciones similares, lo que a su vez quizá pueda hacerte conseguirte un par de libras de arroz, o un pantalón, o un par de zapatos, o algo mucho mejor: tener derecho a vivir en la capital del país, si has nacido en las provincias. La cosa en Cuba está muy dura, y hay que sobrevivir como sea.