miércoles, 17 de marzo de 2010

El juez se estrella


Nota del blog: Concentramos el texto para no hacerlo excesivamente largo

Recogido de un artículo de Juan Manuel Olarieta, abogado, escritor y represaliado político

Desde su llegada a la Audiencia Nacional en 1987, Garzón impuso un estilo propio que luego ha sido imitado por todos los demás jueces. Hasta entonces aquel tribunal había sido la guarida de los viejos zorros del TOP, burócratas oscuros del franquismo como Gómez Chaparro y Varón Cobos. Como tantas otras cosas, durante la transición nadie tocó un pelo del sistema judicial, dejándolo tal y como lo habían encontrado, o sea, hecho una cloaca.

Para hacerse una idea: en el viejo aparato burocrático franquista sólo había 800 jueces y ahora hay 4.000. Presten ustedes atención: el franquismo fue el verdadero neoliberalismo, un aparato de Estado represivo (a más no poder) pero sin verdadero aparato (a menos no poder). Es la "democracia" la que ha creado Estado, un verdadero Estado para la burguesía, el que estaba necesitando desde hacía tiempo, empezando por el Estado de Derecho, siguiendo por el Estado de las Autonomías y acabando por el Estado del Bienestar (...)

Pero necesitábamos un estilo propio (...). La democracia vive del "fashion" y del "look". Eso es Garzón y eso no empezó hasta 1987 (...). ¿Qué ocurrió exactamente en 1987? Aquel año la represión pasa del GAL a lo leGAL; el Estado pudo dejar de matar gente en Francia porque Francia se la servía en bandeja. Aquel año la ley antiterrorista también dejó de ser ileGAL por un apaño inolvidable del difunto Tomás y Valiente, presidente del Tribunal Constitucional, con otro presidente, Felipe González. Nunca jamás se volvió a discutir sobre la ileGALidad de la ley antiterrorista, ni sobre la ileGALidad de la Audiencia Nacional; es más nunca se volvió a discutir nada de nada.

Ese es el papel de los jueces en un Estado verdaderamente "democrático": ¿para qué hacer las cosas ileGALmente si podemos hacer lo mismo leGALmente? No se si Ustedes se dan cuenta de la importancia de esto, que es la clave del Estado de Derecho: lo que diferencia al franquismo de la "democracia" no es que las cosas son diferentes sino todo lo contrario: las cosas son iguales, lo que pasa es que ahora son leGALes. Alguien preguntará: ¿qué es lo leGAL y qué es lo ileGAL? La respuesta os la sirven todos los días en los medios de de intoxicación: lo leGAL es lo que los jueces dicen que es leGAL. Punto y final.

Pondré un ejemplo. En Francia para ilegalizar a un partido político hace falta un acuerdo del pleno del Consejo de Ministros, que se puede recurrir ante el Consejo de Estado, es decir, los máximos órganos políticos del Estado. En 1956 Alemania ilegalizó al Partido Comunista después de un largo proceso judicial ante el máximo tribunal del Estado, el Tribunal Constitucional. En España en abril de 2003 Garzón, un simple juez de instrucción, ileGALizó al PCE(r) con un simple auto; ni siquiera necesitaba una sentencia.

Pero las cosas no quedaron ahí. Seguramente el lector habrá oído uno de esos axiomas universales en cualquier país civilizado: nadie puede ser condenado sin ser antes oído. Pues bien, el PCE(r) fue condenado y disuelto sin que nadie le convocara a juicio para poder defenderse. Estamos hablando de 2003, no de 1943, pero es como si el tiempo se hubiera detenido cualquier noche de aquellas de los paredones y los fusilamientos a la salida del pueblo. Los fascistas no necesitan juicios (...)

Recordemos un par de los asuntos más famosos que han pasado por las manos de Garzón, de esos que le han granjeado fama internacional de juez progresista y demócrata. El caso Pinochet fue uno de ellos (...). Les extrañará que un juez por cuyo despacho han pasado cientos de detenidos despellejados se vaya a buscar torturadores a Chile. Pero en este tipo de juicios políticos hay grandes intereses enfrentados (...) que, a falta de otras vías, se tratan de resolver con métodos contra-natura. En el caso de Pionochet (...) se trataba de una medida de presión imperialista con la cual las potencias europeas lograron desplazar de sus esferas de influencia a los estadounidenses y a sus marionetas oligárquicas locales, de las que Pinochet era la cabeza visible.

El caso Amedo tuvo dos caras. Por un lado, fue una desesperada ofensiva del PP para sacudirse de encima a lo que entonces se llamaba el felipismo, que amenazó con eternizarse en el gobierno. El PP tuvo que auparse al gobierno fuera de las urnas, mediante una campaña mediática de altas proporciones que enfangó al PSOE con el GAL hasta las cejas. La guerra sucia no fue cosa del Estado (de todo el Estado) sino del PSOE en exclusiva; los demás estaban exentos de culpa, incluido el propio PP. La otra cara fue el lavado de cara: no necesitamos hacer las cosas ileGALmente cuando podemos hacerlas leGALmente; cambiemos las cosas de sitio, pasemos las competencias del GAL a la Audiencia Nacional, hagamos lo mismo con la ley en la mano.

Hace seis años, cuando Zapatero llegó al gobierno, se propuso seguir con el lavado de cara: a él nadie le iba a poder echar en cara nada relacionado con el GAL, el felipismo y la guerra sucia. Bajo su mandato el PSOE iba a ser algo diferente. Pero ya ven ustedes: al final tuvo que poner a Rubalcaba de Ministro del Interior, el viejo zorro felipista cuidando de las gallinas. Ahora el GAL ya es leGAL; no necesita la capucha.

2 comentarios:

Mahavishnu dijo...

vaya, cambiamos de tema cuando el muerto es de los "polis malos" , no?

Anónimo dijo...

Yo siempre le doy por "bueno" las "versiones oficiales", más cuando vienen de la Guadia Civil..Siempre las leo en el Water, las doy por buenas versiones, por aquello del papel.
Leo, limpio y tiro.