sábado, 13 de marzo de 2010

Los familiares de Jon Anza dirigen su dedo acusador contra España y Francia

Gara.-Familiares de Jon Anza, abogados, amigos y agentes sociales y sindicales han comparecido en una rueda de prensa en Baiona en la que han enmarcado la muerte del militante independentista en la "guerra sucia" y han realizado un llamamiento a movilizarse para impedir que, el lunes por la mañana en Toulouse, se realice la autopsia si no está presente un médico designado por la familia.

Algo, que sumado al trato «humillante, cruel y miserable» ofrecido ayer a los familiares de Anza agrava la situación y hace preguntarse a «qué tienen miedo». Han denunciado de forma tajante que en caso de que un médico de confianza no sea autorizado a participar en la autopsia, al igual que la versión oficial, «insostenible», no aceptarán ningún resultado.

En nombre de todos ellos, el abogado Jon Enparantza ha rechazado la inverosimil versión oficial y ha subrayado que a Anza "le secuestraron, torturaron y mataron" en un nuevo capítulo de la "guerra sucia".

Ha señalado que están convencidos de que el militante independentista "estuvo en manos" de las FSE en los días previos a su fallecimiento y ha situado la responsabilidad política de su muerte en el presidente del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy. Sin olvidar ni a Rubalcaba ni a Michelle Alliot Marie, sobre la que recordaron que en el momento de la desaparición de Anza era ministra de Interior y ahora de Justicia.

Con objeto de exigir responsabilidades políticas a los dos gobiernos,han realizado un especial llamamiento a participar en las próximas movilizaciones. Así, han recordado que mantendrán la manifestación nacional convocada para el 17 de abril en Donibane Lohizune, donde prevén que se llenarán sus calles para emplazar directamente a Mcihelle Alliot Marie.

Foto: GARA

1 comentario:

Jose Luis Forneo dijo...

Los familiares y muchos otros vascos, españoles y franceses que estan indignados ante el renacimiento de la guerra sucia y los intentos burdos de ocultarla