martes, 2 de marzo de 2010

Venezuela no acusa de franquistas a los servidores del régimen español, pero todo llegará

El juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, (afín al partido de extrema derecha, Partido Popular), ha procesado a varios presuntos miembros de ETA y de las FARC colombianas. En su auto señala que "obran diligencias en este procedimiento que ponen de manifiesto la cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración entra las FARC y ETA y en especial de Arturo Cubillas Fontán, que tiene o ha tenido un cargo público en ese país”.

Los datos aportados por este señor están basados, según Caracas, en los que aparecieron en la famosa Caja de Pandora, que resultó ser el ordenador (impecablemente indemne después de un bombardeo) del asesinado comandante de las FARC, Raúl Reyes. Hasta un burgués como José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, reconoció que "no existían evidencias" que vincularan a Venezuela con las FARC. Evidentemente sabía que la Interpol, no había podido demostrar que el ordenador, entregado por Uribe y su camarilla, fuera el de Raúl Reyes.

Tras enterarse de “algo”, Zapatero volvió a incurrir en los mismos defectos (lo suyo es un caso clínico). Una persona normal debería informarse bien, antes de hacer el ridículo realizando declaraciones estrambóticas. La actitud neo-colonial del presidente español, quizás se deba a un contagio proveniente de su socio ideológico, Mariano Rajoy. Este par de pájaros, no recuerdan tiempos cercanos donde, si hubo actividad en los astilleros públicos españoles, fue gracias a la generosidad de Venezuela. Parece ser que su única preocupación respecto a los millones de parados, es que éstos no se les subleven, lo que explicaría el histórico aumento de la plantilla policial.

El Gobierno venezolano se sorprende porque el juez Verlasco no mencione que la presencia de Arturo Cubillas Fontán,- citado especialmente-, se debe a los acuerdos firmados por Carlos Andrés Pérez y Felipe González en 1989, mandatarios, por entonces (y amigos en los negocios), de Venezuela y España. El magistrado no tiene en cuenta ese detalle porque, obviamente, su objetivo es Hugo Chávez. Sin embargo, a quienes sufrimos esta España de pandereta, no nos sorprenden las actuaciones de jueces estrella (en este caso, “estrellado”), ni las algaradas patrioteras que protagonizan los mismos que dieron cobertura legal al testamento de Franco.

Ante las continuas agresiones que se perpetran desde España contra Venezuela, o Cuba, son necesarias respuestas más enérgicas. Espero que, tarde o temprano, los países democráticos de América Latina, acusen de franquista al régimen español y a sus servidores.

En la foto, Zapatero y Rajoy estrechan sus manos. Tanto monta, monta tanto, la cuestión es defender, y proteger, el legado de Franco.

2 comentarios:

Marianí dijo...

Así es JM, un descaro total por parte de personajes que ya no guardan ni las apariencias, en su loca carrera hacia el logro de intereses personales.

Ya lo que dan es asco, al contemplarlos en esa postura de lacayos incondicionales de este sistema económico capitalista, que nos ha llevado al colapso total tanto económico como social.

Cuesta de verdad mucho trabajo contener la indignación que te causan comportamientos de este tipo, sobre todo, cuando sólo buscan hacerle daño a gobiernos de pueblos dignos, que lo único que hacen es trabajar lo mejor que pueden con el fin de lograr una sociedad más justa, donde reine la equidad, la solidaridad y la hermandad entre todos.

Gracias por tu apoyo con tu entrada. La lucha continúa sin descanso, sabemos que nos acompaña la verdad y la justicia. ¡Venceremos hermano!

Un abrazo

Anónimo dijo...

La lucha continua????????? Permitame reirme en su cara, lucha como la de Olegario Pantalion(JM) que recibe instrucciones de la Habana de como publicar y que publicar para despues degustar el buen vino y los buenos ibericos con su conciencia llena de crimenes. Eso no se llama lucha, ni verdad, ni justicia.
Dile a Olegario que te invite a sus tardes de juerga y veras la verdadera cara del cinismo.