martes, 27 de abril de 2010

Pepa Seoane: Al pan, pan y al vino, vino

Quienes me conocen saben que siempre he criticado a los oportunistas que dan una imagen "progre" posicionándose a favor de Cuba. La revolución cubana es un frente revolucionario mundial instalado en la periferia del Sistema capitalista, a la que hay que apoyar, entre otras cosas, porque es parte integrante de la necesaria revolución mundial. No obstante, una cosa es "mojarse" en la periferia, y otra silenciar los crímenes y torturas que genera el centro. Pero hay personas que, como Pepa Seoane, no "guardan las formas". Afortunadamente.

Tomado de SRI


"El día 18 de abril acudí a la manifestación que la Asociación de Amistad Gallego-Cubana Francisco Villamil convocó en Compostela y que apoyaron diversas organizaciones y colectivos. Acudí a la manifestación en apoyo a Cuba llena de fuerza y Solidaridad con un pueblo ejemplo de Resistencia y Dignidad. Un pueblo que con su lucha está dando una lección de verdadera democracia y Socialismo al mundo.

Con quien no estoy de acuerdo y tienen mi rechazo y desprecio son los oportunistas que predican una cosa y hacen otra muy distinta. Me explico:

Al final de la manifestación, los organizadores leyeron un comunicado en el que denunciaban la campaña mediática de condena a Cuba tras la muerte de Zapata. En este comunicado ("Defender la Revolución cubana es defender los Derechos Humanos") se hacía alusión a los presos políticos que murieron en huelga de hambre en Irlanda. Se nombraban las atrocidades de Chile, Alemania, Francia, etc. Todo lo cual, evidentemente, me parece muy bien porque todos estamos en contra de estos abusos.

Lo que no me parece bien y me produjo mucho dolor es que los organizadores que tanto dicen ser "demócratas" y defender los derechos humanos, habían olvidado que en el Estado español en el año 1981 murió después de 85 días en huelga de hambre el preso político del PCE (r) Juan José Crespo Galende denunciando el régimen de exterminio de la cárcel de Herrera de la Mancha. Una huelga de la que, entre otros, el gallego Manuel Collazo, salió con secuelas irreversibles.

Y otro tanto cabe decir con respecto a la huelga de hambre contra la política de Dispersión del año 90 en la que muere el preso político de los GRAPO José Manuel Sevillano Martín después de 175 días sin comer. Una huelga de hambre que duró 435 días, donde los presos sufrieron durísima tortura al aplicárseles la alimentación forzosa. Una huelga que dejaría, igualmente, secuelas irreversibles en muchos presos y presas políticas (enfermedades mentales, paraplejias ...)

Los organizadores olvidan que la violación de los derechos humanos se sigue dando día a día en las cárceles del Estado español: palizas, violación sistemática de la correspondencia y todas las comunicaciones, mantener a los presos políticos cuanto más lejos de las familias mejor, condenarlos -en la práctica- a penas perpetuas, etc, etc.

Por eso mi repulsa a las personas que denuncian los abusos de poder en otros países y no denuncian las atrocidades que ocurren todos los días en el Estado en el que viven."

1 comentario:

Jesús dijo...

Y mi apoyo incondicional a Pepa