viernes, 26 de noviembre de 2010

La Audiencia Nacional parece un cuartel, más que un Tribunal

El enésimo juicio iniciado ayer en la Audiencia Nacional contra grupos juveniles revolucionarios vascos, hubo de suspenderse ante la postura del Alfonso Guevara, Presidente del Tribunal, postura, a mi juicio, impropia de cualquier magistrado que se precie como tal.

Los abogados habían llegado un acuerdo con el fiscal para rebajar las condenas de los acusados por actos de kale borroka. Según el pacto, las penas se iban a quedar en 15 meses de privación de libertad (la acusación había pedido, antes del acuerdo, 6 años de cárcel) Sea como fuere, el fiscal se achantó y dio marcha atrás (justicia a la española, ya saben) y los abogados pidieron un aplazamiento del juicio. Y ahí fue Troya.

Guevara, exaltado, se negó al aplazamiento, diciendo que todo había sido una metedura de pata (con lo cual dejaba malparado al fiscal) y ante las súplicas de los defensores comenzó a gritar "¡No interrumpan la vista!", en medio de las protestas de los abogados que fueron, en todo momento, correctas. Incluso uno de ellos, desesperado, apeló a la benevolencia del Presidente pero éste de benévolo debe tener poco, porque le ordenó callarse de malas maneras.

Finalmente, entre gritos de sargento cuartelero como "¡Guarden silencio!" aderezados por "¡Es una falta de respeto al ministerio fiscal!" (gritos que provenían precisamente de quien le estaba faltando el respeto a todo el mundo), uno de los abogados anunció que abandonaba la sala, lo que procuró que la sesión tuviera que suspenderse hasta hoy.

Hace poco hablamos de las salidas de tono de Ángela Murillo, en otras ocasiones de las de Javier Bermúdez y hoy le toca el turno al señor Guevara. Los citados son todos Presidentes de tribunal, y todos están cortados por un mismo patrón: el irrespeto, la arrogancia y la chabacanería, comportamientos consustanciales a un régimen travestido en “democracia”.

Foto: Imágenes de archivo de un juicio en la AN

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y encima este caudillo con toga, salido directamente de épocas oscuras nunca abandonadas, ordena deducir testimonio de la actuación del abogado por desacato al tribunal y obstrucción a la justicia. Lo que hay que ver. Cada vez quedan más en evidencia estos jueces del TOP, Audiencia Nacional o como quieran llamarlo. Para eso que a los vascos nos vuelvan a juzgar los militares y nos dejamos de milongas...