martes, 16 de noviembre de 2010

¿Libertad de expresión burguesa? ¿Para qué?

Hace unos días el vicepresidente del Gobierno español, Alfredo Pérez Rubalcaba entregó en el Real Teatro de Las Cortes de San Fernando (Cádiz), el Premio de la Libertad de Expresión y los Valores Humanos a Mario Vargas Llosa. Enterados, los ex trabajadores de Delphi (que aún siguen pendientes de recolocación) se apostaron en las cercanías, lo que obligó al vicepresidente a entrar por una puerta lateral y salir en su coche oficial a la conclusión del acto, como alma que lleva el diablo.

Al respecto, un informativo de Canal Sur Televisión ofreció imágenes sobre el festejo. Mientras dentro, Rubalcaba y Vargas Llosa lucían afectada solemnidad, fuera los obreros gritaban “menos medallas y más trabajo” y arrojaban huevos contra la fachada del recinto donde la burguesía y el intelectual comprometido con el fascismo se lanzaban piropos mutuos. Debido a que los gritos eran demasiado evidentes, la presentadora del informativo tuvo que decir que Vargas Llosa había recibido un premio a la libertad de expresión, añadiendo que esa misma libertad permitía a los trabajadores de Delphi plantear sus reivindicaciones.

Ese comentario, obligado por las circunstancias, está impregnado, bajo mi punto de vista, de gran cinismo. Pocas cosas cambiarán, mientras sea la oligarquía, y no la clase obrera, quien detente los resortes del poder. ¿Devolverá esa vacua libertad a los obreros y a todos los excluidos en general, el derecho a trabajar y desarrollar una vida digna, por mucho que les toleren su reclamo público? ¿Libertad de expresión burguesa? ¿Para qué?

3 comentarios:

Pedro dijo...

¿Qué bonita la libertad de expresión? ¿Qué maravilloso el dialogo negociador? ¿Qué disfraz "democrático" el régimen parlamentario? Pero cuanta hipocresía y falsedad hay en todo éste lenguaje,que está diseñado para "honrar" con medallas y "honores" a bufones y vasallos de la corte, y para hundir más en el desprecio y la indiferencia a la plebe de la nueva esclavitud del capitalismo-el pueblo trabajador, no explotador-. De ahí que el Gran Lenin no creyera en la libertad de expresión burguesa.

Rafael Ángel (Far) dijo...

Claro, JM, Pedro, y es que en el "orden" burgués el derecho a la pataleta es todo lo que se le permite al pueblo, el cual carece de mecanismos legales efectivos para ejercer realmente el poder. La clase política está plenamente subordinada a los intereses económicos minoritarios.

Sebastian dijo...

Con el cinismo del que siempre han hecho gala los vasallos obedientes del sistema:

*** Mientras dentro, Rubalcaba y Vargas Llosa lucían afectada solemnidad, fuera los obreros gritaban “menos medallas y más trabajo” y arrojaban huevos contra la fachada del recinto donde la burguesía y el intelectual comprometido con el fascismo se lanzaban piropos mutuos. Debido a que los gritos eran demasiado evidentes, la presentadora del informativo tuvo que decir que Vargas Llosa había recibido un premio a la libertad de expresión, añadiendo que esa misma libertad permitía a los trabajadores de Delphi plantear sus reivindicaciones.
***.

Esto me suena a "Dejemoslos que salgan a la calle ,que griten y pataleen, no van a cambiar nada".

¿Para esto tenemos democracia?.