domingo, 12 de diciembre de 2010

Los lazos entre Rusia y Alemania preocupan en Occidente

Un artículo de Marwan Al Kabalan, Director del Centro de Estudios Económicos y Políticos de Damasco.

La constante mejora de las relaciones entre Rusia y Alemania está causando pánico en Washington y otras capitales occidentales. Ambos países son grandes potencias de Europa y la convergencia de sus intereses representa un enorme desafío para Estados Unidos (EEUU). La crisis económica de 2008 ha disipado la confianza alemana en la Unión Europea (UE) a la que consideraba un instrumento de seguridad, estabilidad y prosperidad, de hecho, los alemanes están pensando en abandonar la UE y la mejora de relaciones con Rusia se considera de suma importancia.

Rusia suministra Alemania el 40% de gas natural. Sin esa energía, la economía alemana podría derrumbarse. Alemania, por su parte, es la esperanza rusa para realizar un sueño: la integración en el sistema económico y seguridad europeas. Alemania también puede dar a Rusia la tecnología necesaria para desarrollar su economía y dejar de ser sólo exportador de materia prima. Durante más de una década, Alemania ha liderado la oposición europea a la política de EEUU respecto a Rusia. En la cumbre de la OTAN de 2009, Berlín presionó a la Alianza Atlántica para que dejara de considerar a Rusia como enemigo y bloqueó la integración en la OTAN de Georgia y Ucrania.

Esa postura alemana fue muy apreciada en Moscú pues esos países de la antigua Unión Soviética han estado aplicando políticas contra Rusia. Alemania también se opuso al establecimiento de un sistema de defensa antimisiles en Polonia y la República Checa por parte de EEUU que Rusia ha visto durante mucho tiempo como una amenaza a su seguridad nacional. En agosto de 2008 Alemania, vetó una resolución de la UE para imponer sanciones económicas contra Moscú a causa de la guerra entre Rusia y Georgia.

Alemania se ha visto recompensada con contratos de miles de millones de dólares hasta el punto de que Berlín está superando a China como mayor socio económico de Rusia. El volumen de comercio entre los dos países aumentó un 23% en 2009, alcanzando la cifra de noventa mil millones dólares. Con más de 5.000 empresas operando en Rusia, las inversiones alemanas superaron los veinte mil millones de dólares, sólo en un año. Esa relación económica hizo que en 2008, Alemania saliera indemne de la crisis del gas que Rusia suministra a Europa. Moscú se aseguró de que Alemania no sufriera interrupciones.

Rusia se ha convertido en un objetivo clave en la política exterior alemana, política que parece haber dado sus frutos. Moscú está cooperando en la crisis nuclear de Irán, y se está convirtiendo en ruta de suministros para la OTAN en la guerra afgana, acercándose más a la Alianza Atlántica en la lucha contra el "terrorismo". A corto plazo, y desde la perspectiva estadounidense, esa posición le beneficia pero a largo plazo una posible alianza ruso-alemana es vista en Washington como una peligrosa amenaza.

Ver artículo original (inglés) aquí

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