
Nahaia Aguado es una presa política vasca detenida en 2009 por pertenecer al colectivo juvenil independentista revolucionario
Segi, y encerrada en la prisión de Brieva (Ávila) tras ser torturada. Hace unos días escribió una carta a su madre, que fue filtrada a varios medios españoles. Vean la interpetración que hizo la agencia
Europa Press de la misiva: “Nahaia Aguado, en la cárcel desde que fue arrestada (...) por su pertenencia a
Segi, ha escrito una carta en prisión en la que no muestra signos de arrepentimiento sino que advierte de que cada herida, golpe y gota de sangre, no quedarán en vano” (sic).
Gracias al colectivo
boltxe kolektiboa he logrado carta, la cual reproduzco abajo. Juzguen ustedes mismos (sobretodo aquellos que nos visitan desde fuera de esta España siniestra) la degradación moral y falta de rigor de los medios parapoliciales del Estado español ¿Dónde están las advertencias y amenazas a las que alude
Europa Press y otros como
El Correo y
ABC? Sólo en mentes indignas, cómplices del indigno régimen juancarlista, como antes lo fueron con el franquista.
A mi madre, a todas las madres
Siento por un momento que la sangre corre por mis pies, paralizando mi cuerpo.
Que mi corazón galopa como si quisiera salir y no acompañarme en este viaje en el que mis piernas flaqueen.
Es el miedo, ante lo que está por venir… Esos días en los que te cambian la vida.
La incomunicación, la tortura, que solo tú tienes que hacer frente.
Rodeada de rostros ocultos, los que no reflejan nada. Los segundos sonminutos y los minutos son horas en esas tinieblas.
Seres que no sienten, solo actúan… Perros de única dueña, la impunidad.
Ahora, transcurridos los meses, si no fuera por las noches en vela empapadas de sudor y amargura, parece que todo fue una pesadilla.
Ahora, sentada sobre la cama de la celda, realmente no sé que es más doloroso, si los golpes o el grito de una compañera. Sólo aquellas paredes fueron testigo de tanto sufrimiento.
Sin duda lo superaremos… Porque ni el tormento, ni el destierro, ni los muros de cemento conseguirán acallarnos.
Porque al igual que sentimos miedo, sentimos amor… La base de nuestra entrega.
No es en vano cada herida, golpe y gota de sangre que forman nuestra historia. Son ahora semillas en esta tierra sembrada de valor.
Y sus frutos nacerán en un futuro, tejido con el esfuerzo de todas nosotras y construido con la ternura de nuestras manos.
Desde la cárcel de Brieva, noviembre de 2010.
Nahaia Aguado Marin