sábado, 29 de enero de 2011

Sindicatos de "clase"

UGT ha cerrado un comedor social en la población almeriense de Roquetas de Mar porque se está usando sin su permiso, ya que el local es de su propiedad ¿Pero este sindicato y el de los "Cocorocos" no se definen como "de clase" y en consecuencia, ayudan a los más débiles?

Tomado de  La Voz de Almería

Por Juan Torrijos

Tiene que haber sido un tremendo error. No me puedo creer que la UGT (unión general de trabajadores) ha obligado a que se cierre un comedor que estaba quitando el hambre a cuarenta ciudadanos de Roquetas de Mar. No me vale, en la actual situación que están viviendo los trabajadores de Roquetas, que un sindicato de izquierdas decida cerrar un local que no está usando, y en el que un grupo de voluntarios, casi todos jubilados, están ayudando con un poco de comida diaria a un grupo de “seres humanos” en peligro de pasar hambre. ¡Seres humanos!

Me puede decir UGT que estaban usando el local sin permiso, ¿y qué? Lo están utilizando ustedes, no. ¿Les molestaba que otros hicieran una labor tan altruista como es quitar el hambre? Negocien señores de UGT con estas personas que sólo estaban haciendo lo que los políticos y ustedes, los sindicatos, no son capaces de hacer: llevar un poco de comida a los estómagos de estos “seres humanos” a los que hemos mandado al más absoluto de los paros. ¡Seres humanos!

Está bien que los sindicatos den clases sobre sexualidad, hay que disfrutar del sexo, pero permitir que en un local que no están usando se monte un comedor para quitar el hambre a unas cuantas familias eso no le parece oportuno a los sindicalistas. Denuncia sindical al canto, comedor cerrado en Roquetas y a seguir viviendo como se pueda. No te entiendo querido Pepe, y sabes que te aprecio. Me gustaría que me contarás lo ocurrido, lo mismo llego a entenderlo, pero cuesta hacerlo, no creas. Leído todo lo que se ha escrito sobre el comedor y la acción sindical, es de sonrojo que cuando se trata de algo que beneficia a un ser humano somos inflexibles, la ley es lo primero, aunque en ello le vaya el hambre de cada día. ¡Qué país y qué paisanaje!


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