martes, 15 de febrero de 2011

Andrés Oppenheimer reconoce la pérdida de hegemonía estadounidenese

Oppenheimer, editorialista conocido por sus posiciones ultras reaccionarias está angustiado. Será un fascista pero no es tonto, por eso advierte a la Casa Blanca que está perdiendo el liderazgo no sólo en América Latina, sino en todo el mundo. Nada nuevo bajo el sol; sin embargo es muy significativo que lo reconozcan hasta los vasallos más fieles de Washington. 

Tomado de contrainjerencia.com

El suicidio diplomático de EEUU, por Andrés Oppenheimer

En ocasión del reciente aniversario del terremoto que asoló a Haití el año pasado, matando a alrededor de 300 mil personas y destruyendo miles de escuelas y hospitales, leí una estadística que me dejó atónito: Venezuela ha prometido más fondos que Estados Unidos para la reconstrucción de Haití.

En efecto, la Oficina del Enviado Especial de las Naciones Unidas a Haití, el ex presidente Bill Clinton, dijo en su informe del primer aniversario del terremoto que Venezuela se comprometió a dar mil 300 millones de dólares para la reconstrucción de Haití, mientras que Estados Unidos ofreció mil 100 millones. (En desembolsos concretos, Venezuela le ha condonado una mayor cantidad de deuda externa a Haití, mientras que ambos países han desembolsado hasta ahora unos 120 millones cada uno de lo que prometieron a Haiti, segun la oficina de Clinton).

Si a ustedes les sorprenden estas cifras, y piensan que todas las profecías sobre la declinación de la influencia estadounidense en el mundo se materializarán si Washington ni siquiera puede ser el mayor donante en su propio vecindario, prepárense para lo que viene: será aún peor.

La nueva mayoría republicana de la Cámara de Representantes está procurando recortar este año hasta 100 mil millones de los programas de ayuda domésticos y externos, para ayudar a reducir el gigantesco déficit presupuestario de Estados Unidos.

Fuentes del Congreso me dicen que los republicanos recortarían los programas de ayuda externa entre un 10 y un 30 por ciento. La Coalición por el Liderazgo Global de Estados Unidos, un grupo pro ayuda externa con sede en Washington D.C., estima que la propuesta republicana reduciría el Presupuestos de Asuntos Exteriores —que financia desde los salarios del Departamento de Estado hasta las vacunas contra el sida en África— en más de un 13 por ciento, una cifra que, según afirma, resultaria “devastadora”.Algunos republicanos ultraconservadores, como el mimado del Tea Party, el senador por Kentucky, Rand Paul, han dicho que quieren eliminar por completo el presupuesto de ayuda externa estadounidense.

Los republicanos de la Cámara intentan eliminar al menos 2 mil 170 empleos creados en los últimos años en el Departamento de Estado para compensar anteriores recortes de empleos, según un artículo de Politico.com. Irónicamente, casi todos estos empleos fueron creados a instancias del ex secretario de Estado republicano, Colin Powell, quien argumentó que Estados Unidos necesitaba “tropas diplomáticas” para mejorar su seguridad en el mundo.¿Acaso no se debilitaría la influencia estadounidense en todo el mundo con estos recortes?, le pregunté en una entrevista reciente a la nueva presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara, la congresista republicana por Miami, Ileana Ros Lehtinen.

Lehtinen, quien es más pro ayuda externa que muchos de sus colegas republicanos, me dijo que “si vamos a recortar el presupuesto a un nivel doméstico en Estados Unidos, ¿cómo no lo vamos a hacer con el presupuesto de ayuda a todos los países? Tenemos una deuda fuera de control, y un déficit astrónomico que les estamos pasando a nuestros nietos. No podemos seguir así”.

El congresista demócrata por Nueva York, Eliot L. Engel, líder de la minoría del Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara, me dijo en una entrevista que los recortes de la ayuda externa en momentos de la lucha contra los cárteles de la droga en México y América Central, y en que aumenta la influencia de China, Irán y Venezuela en todo Latinoamérica, “es algo que se volverá en nuestra contra”.

Mi opinión: Aunque Estados Unidos sigue siendo, por mucho, el país que más ayuda externa concede en cantidad de dólares, es uno de los países industrializados que menos da con relación al tamaño de su economía: sólo dona el 0.2 por ciento de su PBI en asistencia externa, comparado con el 1 por ciento de Suecia. Lo que es aún más significtivo —y es algo que no van a escuchar en Fox News u otros medios conservadores—: EU sólo destina el 1 por ciento de su presupuesto federal a la ayuda externa.