miércoles, 9 de febrero de 2011

El secreto del nuevo “milagro alemán”

Independientemente de que Alemania sea una de las mayores potencias económicas del mundo, la crisis no entiende de pedigríes teutones ni estadounidenses, donde el número de pobres sigue creciendo a un ritmo espectacular.

Según el rotativo alemán Spiegel, miles trabajadores temporales están en el umbral de la pobreza, pese a trabajar jornada completa y se ven obligados a pedir ayudas al Estado que no creo que esté para grandes dispendios. En algunos sectores laborales, esos obreros no ganan ni la mitad de los que tienen trabajo fijo, una situación que va en aumento.

Un 10% de los trabajadores de la antigua Alemania Occidental y un 20% de la Oriental, perciben rentas, trabajando la jornada laboral completa, inferiores a mil euros mensuales, y la mayoría poseen buena cualificación profesional.

De esa situación precaria, esclavista, ha surgido, en buena medida, el crecimiento del 3,5 de la Alemania de Ángela Merkel. Ese es su “milagro”: La explotación humana.



1 comentario:

Maju dijo...

Con el coste de la vida en Alemania, realmente necesitan esas ayudas. Bueno, realmente, si ganas menos de mil euros mensuales, necesitas ayudas incluso aquí. Porque un alquiler ya va por esas cifras o casi.

Por otro lado, desde un punto de vista de "mercado puro", yo me vengo preguntando hasta que punto los estados con subsidios ("estado de bienestar") más bajos no están de hecho sufriendo de "competencia desleal" por parte de aquellos que como Alemania subvencionan a sus empresarios a través de ayudas sociales.

Con esto no quiero decir que tengan que quitar esas ayudas (los trabajadores las necesitan) sino que los estados, como el español, que no las tienen no les queda otro remedio que implementarlas o ser vampirizados por aquellas economías más subvencionadas.

Por supuesto siempre nos queda la alternativa de suprimir a los capitalistas y/o reimplantar el proteccionismo. Pero lo que yo trato de enfatizar aquí es qué contradicción hay, no cómo se soluciona (yo estoy por una solución revolucionaria, por supuesto).