viernes, 25 de febrero de 2011

La crónica que nunca escribiría el diario El País

Sevilla. Mucho sol, temperatura primaveral y fin de los exámenes de febrero de, no sabemos bien qué clase de estudios porque usted le pregunta a los universitarios donde está el río Sil, y la mayoria lo desconoce. 

Las excusas perfectas para celebrar la primera macro borrachera de la temporada, según los miles de potenciales alcohólicos (si no lo son muchos ya) jóvenes, más de 4.000 según el Ayuntamiento, que se reunieron ayer en el Charco de la Pava, en Sevilla.

La concentración ocasionó grandes atascos a la entrada de la isla de la Cartuja y, amablemente, el Ayuntamiento tuvo a bien restringir el tráfico en el acceso a lugar de concentración donde desplazó a la Policía Local por si al alguno, influenciado por el Dios Baco, daba rienda suelta a su frustración interna, destrozando inmobiliario público porque, ya se sabe, los ayuntamientos afrontan graves problemas de liquidez.

Ellos no son culpables, sino victimas de la estrategia de enajenación de mentes iniciada por el fallecido alcalde de Madrid, el “socialista”, Tierno Galván con su famoso grito de ”madrileños divertios” que se regó por el resto del país en forma de campaña con tres ejes fundamentales: alcohol, droga y una música intrascendente, carente de mensaje social.

Pero existe un peligro para el régimen de la familia Borbón ¿Qué pasará con esos jóvenes cuando sus familias desaparezcan o simplemente no puedan asumir sus problemas? Algunos serán excluidos para siempre; sin embargo otros se volverán potencialmente revolucionarios, siquiera por cuestiones subjetivas. Y ahí estaremos, para, pacientemente, canalizar sus frustraciones y dirigirlas contra el sistema que los trata como esclavos.Y no falta tanto.