martes, 8 de febrero de 2011

La izquierda conspirativa: Túnez y Egipto

Una vez repuesta de la sorpresa causada por los recientes levantamientos populares en Túnez y Egipto, una parte de esa "izquierda" que se auto proclama anticapitalista y revolucionaria –en realidad profundamente antimaterialista y antidialéctica- ha comenzado a construir y difundir una "explicación" conspirativa de los motivos "reales" que han provocado dichas revueltas.  

Esta "izquierda" claudicante y renca que ha terminado por convertir a la CIA en el genio omnipotente detrás de todo acontecimiento inesperado –inesperado por ella, claro-, esta "izquierda" baldada de puro ciática, es la misma "izquierda" (n)eurocomunista que atribuía a la agencia de inteligencia norteamericana, allá por el año 1973, la ejecución de Carrero Blanco –Carrillo dixit- (...) la misma que ha "descubierto", para mayor tranquilidad espiritual de los creyentes en el Más Allá de la política o en la política del Más Allá, las claves "izquierdistas" de la conspiración del 11-M, opuestas a las de los ex neurocomunistas de Libertad Digital.

La explicación conspirativa prescinde del análisis de clase cuando analiza los objetos de su interés: para esta "izquierda" es inconcebible –sin el concurso de la CIA (o sin el de CCOO y UGT)- que el pueblo, en su acepción más ruda y también más noble y elevada, pueda salir a la calle a partirse el pecho contra la miseria y la corrupción, y que se lo partan. El desprecio intelectual y moral que esta "izquierda" siente por la fuerza elemental y tsunámica de las masas populares, la conduce a la aberración de ver en los regímenes de Ben Ali o Mubarak, (o en Toxo y Méndez), algo progresista.

¡Claro que de estas revueltas no va a surgir socialismo! Pero no porque la CIA esté detrás de los movimientos populares, de los estallidos de energía revolucionaria, sino porque no existe partido revolucionario: estas explosiones populares son condición necesaria de todo movimiento revolucionario pero jamás habrá socialismo sin partido revolucionario, sin Partido Comunista. Negar la revuelta, la rebelión, es negar la posibilidad del socialismo. Negar el partido es negar el socialismo mismo.

Éste es el oscuro papel de esta "izquierda" conspirativa, cuya "agudeza" lunática es sólo el reflejo de su propia inoperancia; inoperancia, en cualquier caso, paradójicamente activa y disolvente al inocular en el movimiento obrero, por una parte, ese veneno del fatalismo derrotista nacido de la insignificancia en la auto consideración, de la decadente conciencia de la supuesta nulidad de la fuerza propia ante "gigantes" como la CIA, CCOO, UGT, la Trilateral, Rubalcaba, etc.… ; y, por otra, al alejarle del análisis científico sobre de los procesos sociales, al privarle de la ciencia del socialismo para su comprensión del mundo.

Frente a esta "izquierda", en que la necesidad de partido revolucionario desaparece por la mágica omnipotencia de las fuerzas ocultas de un enemigo tentacular –trasunto del ogro infantil, paralizante y anestésico-, en que la fuerza revolucionaria del pueblo es sustituida por el gesto, el ropaje, la opinión del intelectual alternativo de turno sobre cómo conducir nuestra vida íntima, personal, individual, hay que decir que la izquierda es ira del pueblo, es lucha de clases, y, sobre todo, es partido revolucionario, Partido Comunista que canalice esa energía hacia el poder y la construcción de la sociedad socialista.

Hacen falta, nos hacen falta, muchos túneces y egiptos, y más falta aún el instrumento, la palanca para nuestra victoria: el Partido. Sólo está en nuestras manos dotarnos de él. Que nadie espere que nos lo cree la CIA o el Grupo Bilderberg.

Colectivo ODIO DE CLASE

5 comentarios:

Anónimo dijo...

La izquierda "no-conspirativa" está demostrando que no ha aprendido nada en todos estos años. Hay una falta de formación intelectual acojonante. Negar el uso de supuestas revueltas populares por parte de el imperialismo norteamericano es algo asi como negar la existencia de cientos de bases militares o decenas de portaaviones nucleares. A ver, juntad a unos cuantos en una rotonda de Madrid y veréis si salis en la CNN o el Guardian como héroes de la democracia. Payasos de los cojones.

C. Marat dijo...

Muy buen artículo.

Revientafachas dijo...

La verdad que me pierdo un poco con esto de la izquierda conspirativa y no conspirativa. Confieso mi ignorancia en este asunto.

Tu artículo, JM, suena quizás esta vez algo retórico e intelectual, en mi humilde opinión. Cosa rara, porque admiro tu manera franca y directa de exponer habitualmente las cosas. Algo que la intelectualidad puede tildar de "populismo", pero que para tratar con el pueblo (del que formo parte) es más eficaz que tanta teoría marxista a veces francamente indigesta.

No es que reniegue de esta teoría, sino que creo que hay que "popularizarla" (en el mejor sentido) y no discutirla y requetediscutirla a tan altos niveles porque lo que hace falta es que la gente se entere de lo que hay. Y no creo que esto se consiga a base de tanto rumiar dialéctico, procedimental y teórico (por utilizar tres adjetivos en el tono de lo que no me acaba de convencer)

En cuanto a las izquierdas en general... es una pena que en vez de unirse e ir al grano gordo, se dividan cada vez más por menudencias. Aunque también es verdad que de izquierdistas de pacotilla está el mundo lleno. De los de verdad hay bastantes menos, por eso nos va como nos va.

Y con pocas perspectivas de arreglo. No sé si la "hecatombe" del capitalismo (que es segura) desembocará en socialismo (tengo bastantes dudas)... o se nos llevará más bien a todos por delante.

Anónimo dijo...

De Ernesto
Y las revoluciones de colorines? Sí, esas de Soros y compañía, también era una gilipollez la denuncia conspirativa?
Tú sábes lo que són las falsas banderas? Por qué no sale en la TV Islandia?
Solo espero que les salga mal la jugada y el pueblo musulmán les acabe dando por el culo a todos estos sionistas hideputas.

Maju dijo...

Esta bien que nos lo recuerdes porque aunque sí que hay conspiraciones (yo estoy convencido de que el 11-S fue una conspiración desde dentro) estas cosas no lo son.

No pueden serlo para empezar, porque la CIA no se dedica a sacar las masas a la calle y mucho menos para derrocar a un régimen mascota en uno de los estados más estratégicos del planeta.

Por cierto que en Tunicia, al contrario que en Egipto, sí que existe un partido comunista con cierta fuerza, el PCOT. Y además hay movimiento obrero de fondo por lo que sé, sobre todo en la zona minera del sudoeste, donde empezó todo.

La de Egipto es una revolución "cívica", casi burguesa (yo creo que los burgueses no hacen revoluciones, tampoco las llamadas revoluciones burguesas, pero bueno), pero la de Tunicia es una revolución más claramente de clase.