viernes, 18 de febrero de 2011

A los veteranos de Iraq los rematan en Estados Unidos

El piloto de combate, Antonio Mena regresó ileso de Iraq (donde sigue la guerra, en breve daremos noticias sobre ese frente bélico), pero padecía de angustia mental y le recetaron un tratamiento. Hoy yace enterrado en una tumba como tantos otros ex soldados que están siendo literalmente asesinados por la industria farmacéutica de su país.  

Según The New York Times, los soldados que vuelven con síndrome de angustia, son tratados con analgésicos, pastillas para dormir, antidepresivos y sedantes. En el caso de Antonio Mena, el forense llegó a la conclusión de que había fallecido a consecuencia de una toxicidad múltiple.

Mena, forma parte de un número, que crece a ritmo rápido, de militares que están siendo drogados por psiquiatras y médicos que aplican, a diestro y siniestro, analgésicos y drogas psicotrópicas sin considerar que la interrelación entre esos fármacos pueden ocasionar la muerte.

Un informe del Ejército de EEUU considera que 101 soldados han muerto intoxicados por esas combinaciones entre los años 2006 y 2009, pero se sospecha que el número es mucho más elevado. La mayoría de las muertes se certifican como fallos orgánicos, pues no se molestan en investigar los medicamentos empleados. Seguro que esos estudios, sí que se realizan en los cuerpos de los millonarios que los envían a la guerra.

Si no los matan en Iraq o Afganistán, los matan en su casa. Pobres diablos, hasta para los suyos sus vidas no valen nada. Los tratan como perros y, como perros, son atendidos por una especie de veterinarios, con todos mis respetos hacia esa profesión.

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