jueves, 10 de febrero de 2011

¡No me rescates compadre!

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet,  se ha negado a que Grecia e Irlanda pasen parte de sus pérdidas a los llamados “ tenedores privados de sus deudas” para hacer frente a sus compromisos financieros. 

La condonación parcial de la deuda está siendo considerada por muchos analistas que sospechan que ambos países no serán capaces de pagar cuando finalicen los préstamos recibidos.

Y mientras tanto la agencia EFE informa que la prima de riesgo (sobreprecio que exigen los compradores de deuda española por desconfizana hacia su solvencia) ha empeorado subiendo a los 205 puntos. España ha tenido que volver a subir el interés que debe pagar por los préstamos recibidos. Cuanto más dinero destines a pagar intereses, más engordará la deuda, Espiral infernal. Lo hemos visto en muchos países del Tercer Mundo.

El horizonte español no se aclara, pese a los recortes antisociales realizados y por lo que vemos con los problemas que confrontan Grecia e Irlanda, los rescates desembocan en situaciones dramáticas. O desapareces como Estado soberano o te niegas a pagar la deuda, lo que implicaría la expulsión de la comunidad de los Estados “civilizados”, del euro, del dólar y del Sunsun corda.

Obviamente los pueblos sufrirán sus consecuencias pero, al mismo tiempo ajustarán cuentas con sus gobernantes e iniciarán la construcción de una nueva sociedad, partiendo de cero, que no volvería a ser como antes. Si yo fuera capitalista de un país con economía débil haría lo imposible por evitar el rescate: probablemente se estaría jugando el cuello en una ruleta.


1 comentario:

Maju dijo...

Grecia tenía que haber declarado la bancarrota el año pasado en lugar de mendigar en Bruselas y Berlín. Nos hubiésemos reído un rato de la cara de pasmados que se les quedaba a Merkel y a Trichet.

Por que eso supondría transferir las pérdidas a los acreedores, que en le caso griego son sobre todo bancos franceses (pero también alemanes, británicos, etc.)

Entonces subir impuestos a los ricos, reducir el ejército, apretar bien los tornillos de la recaudación fiscal y tirar millas con la cabeza alta y sin deudas, y no a expensas del pueblo.

En el caso de Irlanda, la cosa es incluso peor porque la República (es decir: los trabajadores y trabajadoras de Irlanda) nacionalizó un montón de bancos "tóxicos", todos ellos de capital alemán, sin previa declaración de bancarrota. Esto último sería lo lógico, puesto que el estado no debe asumir deudas privadas (es absurdo incluso desde una lógica ultraliberal).

Y ahora la República Irlandesa mendiga en Bruselas y Berlín el dinero con el que pagar las deudas de bancos alemanes y británicos a bancos alemanes y británicos. Por este acto de, podríamos llamar quizá (desde el punto de vista de los banqueros), "heroísmo financiero", Irlanda está siendo castigada a pagar unos intereses absurdamente altos (5%), no en el mercado sino al banco público de todos los y las europeas: el BCE.

Y espera que aún quedan las españas, incluida Portugal, Dinamarca (en la misma situación que Irlanda, prácticamente calcada), Bélgica (no dividen el país porque no se ponen de acuerdo en quién se queda con la deuda, ya te digo), el Reino Unido (en una situación muy mala a pesar de tener una moneda flotante) y todos los países de Europa centro-oriental de los que no se habla casi nunca pero que están en ruina total (Letonia y Hungría son los más claros pero no los únicos).

Los únicos que han toreado bien el timo este del BCE-FMI-Bundesbank son los islandeses. Éstos tuvieron la suerte de tener un presidente con cierta dignidad que vetó la entrega del país a los acreedores sin referéndum previo. El modelo islandés es el único que tiene algún sentido: los problemas no se evitan del todo pero se mantiene la dignidad y la cohesión nacional.