lunes, 14 de febrero de 2011

¿Qué cosa fuera la “masa sin vanguardia” que la dirigiera?

El “nuevo" Egipto promete una hoja de esclavo a Estados Unidos. Ese ha sido el logro conseguido por cientos de miles de personas que se concentraban todos los días sin ton ni son, en una plaza cairota con un único objetivo: Mubarak ¿Y el Estado?  

El ministro egipcio de Asuntos Exteriores Abul Gheit hizo la correspondiente genuflexión y puso al corriente a la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, informándola de la existencia de una hoja de ruta que determina los proyectos de la “revolución” y los medios que necesitan para desarrollarlos.

¿Qué es de la masa sin una vanguardia que convierte un amasijo de gente en  multitudinaria voz exigiendo, como mínimo, la expulsión de los imperialistas?

Mantenemos la esperanza de que aún no esté todo dicho, o veremos un “caso Honduras” en África.

Última hora (11.54): El Ejército egipcio amenaza con detenciones si no se desaloja la plaza Tahrir en una hora. Ya comenzó la hoja de ruta.¿A que ahora no veremos a los mercenarios de la pluma occidentales simpatizando con quienes allí resisten porque saben que no ha cambiado nada?

2 comentarios:

Pedro dijo...

No se si será por mi experiencia dada mi edad o porque en política todo está inventado, que empiezo a pensar que la Administración de Obama está haciendo uso de la misma estrategia-pongo por caso-que los presidentes de fútbol hacen con los entrenadores cuando los resultados no acompañan y la masa social se vuelve hacia el palco pidiendo cambios en la entidad.Lo habitual es que se sustituya al entrenador, aquí sería al dictador, para seguir la misma directiva, o sea, el mismo sistema político del club,es decir, el sistema capitalista encabezado por EE.UU, y apoyado por occidente. Me preguntaran que qué papel hace el ejercito de Egipto en esta novela por entregas. El ejercito son los jugadores, que dependen de la cuenta corriente del presidente-EE.UU-para cabrear o hacer feliz a la afición. En fin, que aunque parezca novelesca la comparación, hay que cambiar algo para que no cambie nada. Para muestra...España con su "transición".

Salud y República.

R.A.F.A.E.L. dijo...

Hasta el momento, todo indica que en Egipto siguen los pasos de la cañí España: todo cambia para que todo siga igual.

Veo que Pedro y yo, a pesar de la gran diferencia de edad que hay entre nosotros, coincidimos en este punto.