Ocho soldados del ejército títere iraquí, fueron abatidos ayer martes.
El ataque se produjo en la provincia de Al Anbar, cuando un grupo de hombres vestidos con uniformes militares, asaltaron un convoy que circulaba cerca de la ciudad de Haditha.
Mientras tanto, los supermanes estadounidenses siguen encerrados como conejos en jaulas (bases), para evitar pérdidas. Lo peor es que no los dejan dormir tranquilos: Suelen ser atacados con misiles.
Siempre existe la esperanza de que si no es por fuego directo, alguno (mejor que sean varios) de ellos se suicide por falta de sueño. Algo es algo, como diría Benedetti.


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