martes, 18 de octubre de 2011

Una hipótesis plausible

Un Zelig… ¿podría ser el fin del principio? 

Pensábamos que un Zelig era un ente que estampa su firma en cualquier manifiesto de intelectuales por el simple hecho de ser ellos sus autores. Es irrelevante que la intelectualidad, salvo honrosas excepciones, suela mirar por encima del hombro a los obreros, lo importante es apuntarse a un bombardeo.

Sin embargo, otros creen que podría tratarse de aquel a quien, rara vez hay que tentar porque él solo entra al trapo, o bien ese otro que siempre tiene una sorpresa reservada y cuando la suelta no la entiende nadie.

También analizan la posibilidad de que un Zelig fuera el tipo que cuando está triste nadie se percata de ello y cuando está feliz tampoco; por tanto se saca un moco a la desesperada (y en plan descaro), para que la gente se de cuenta de que si bien, no piensa, al menos existe.

Dicen que el término deviene de una película del mismo nombre, donde un señor padece una dolencia que le hace mimetizarse, física y mentalmente, con su entorno habitual, algo que estaría en sintonía con el fin del principio, es decir el fin del hombre mono. Esta hipótesis es plausible, nada ad hominem.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ad hominem, JM, ad hominem.

JM Álvarez dijo...

Gracias lector, ya lo sabía pero resulta que las teclas de la "ene" y de la "eme" están juntas y después pasa lo que pasa.

Juntas, querido anónimo, juntas... ¿o no?

ELPEZ69 dijo...

Viva los pensadores libres a los q no pueden lesionar los eructos ad hominem, jajajaja
Cuanto aprende uno con estos intelectuales libre pensadores, alejados de la doctrina y q nos traen terminos nuevos como este del Zelig, jajajaja
Que bueno Iñaki, q seria de nosostros sin tu vision del mundo

SADE dijo...

¡Que nos ilumine el ilustrado "bildurri-otánico" Santiago Alba Rico! ¡Que no vemos nada!

- Hay que votar a IZAN el próximo 20-N.
- ¡A sus órdenes, bildurri!
- Hay que apoyar a la OTAN bombardeando Libia.
- ¡Lo que Usted ordene, bildurri!
- Hay que comulgar con Kofi y con Rufi.
- ¡A mandar, bildurri!