El salario mínimo argentino se empareja al español. Como la crisis nos está devolviendo al siglo XIX, los españolitos pueden repetir la historia emigrando a América. Allí los llamarán, cariñosamente, "gallegos"; sin embargo en esa España del pasado, soberbia, de falsa opulencia, nuestros hermanos latinoamericanos han sido denominados, despectivamente,"sudacas".