viernes, 30 de marzo de 2012

Antes podría ser cosa de pícaros depravados…

Ahora, con la crisis y el desempleo, no estamos seguros. 

Sucedió en Aldaya, provincia de Valencia. Una mujer de 56 años llevaba muerta dos meses, y su hijo ocultó el fallecimiento hasta que el olor se hizo insoportable. La mujer llevaba todo ese tiempo tendida en la cama de su habitación.

El hijo quería seguir cobrando la pensión de su progenitora que, por cierto, muy alta no debería ser, pues estaban amenazados de desahucio.

Qué lindo es el capitalismo...


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y eso no es nada, vendran cosas peores.

crosscountry dijo...

yo es que a veces no se que pasa por la cabeza de los capitalistas... se creen que viven en otro planeta?? para dejar permitir que las cosas degeneren hasta este punto??