El adinerado político estadounidense Richard Codey es un tipo de gran corazón. Su gesto es de lo más loable, sobre todo ahora que no tenemos ninguna Sor Teresa de Calcuta a la que recurrir.
El bueno de Codey cambió su mansión y traje de senador por una habitación sucia, y unas ropas igualmente sucias, para dormir con varios “sin techo”. De el "senador Codey" pasó a ser "el mendigo Jimmy Peter", eso sí: sólo por una noche, no fuera a ser que le pegaran alguna clase de contagio. Su intención era ver de primera mano, cómo viven los pobres y consolarlos de alguna manera. Qué bonito...
Cuento de hadas: "Érase que se era, un rey muy bondadoso. Cierto día salió a pasear por los alrededores de su palacio y se encontró con un mendigo que solicitaba ayuda, porque llevaba varios días sin comer y no tenía dinero para comprar pan. El rey, movido a misericordia, decidió disfrazarse de pobre para conocer desde dentro las necesidades de los vagabundos y facilitarles ayuda”... que no incluyera ni sus castillos ni sus posesiones.
¿Esto qué es, un sueño, o ya estamos en la Edad Media? Creíamos que habíamos retrocedido sólo hasta el siglo XIX. Por favor, que alguien nos pellizque para salir de dudas.


1 comentario:
Que enternecedora la conducta de ese pobre
hombre, cuanto afan por conocer y ayudar a
la humanidad, dan ganas de llorar.
Detras de la cara bondadosa de estos malos
fachas, siempre se ocultan criminales de la
mas baja estofa.
Y recordemos por siempre a Balzac, detras de
toda gran fortuna se esconde un gran crimen.
Amen.
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