domingo, 22 de abril de 2012

Una estupidez supina

Dicen que 3 de 4 argentinos están de acuerdo en la recuperación de YPF. Dicen que 9 de cada 10 españoles no lo están. Hasta en los números se nota el etnocentrismo bufonesco hispano: Mientras en Buenos Aires calculan 3 de 4, en Madrid calculan 9 de 10.  

El primer dato (3 de 4) es más que fiable porque, entre otras cosas, toca la fibra sensible nacionalista (legítima) de quien se ha sentido humillado durante años.

El segundo dato (9 de 10) es más que cuestionable, porque, pese al despliegue mediático, la cosa está en candela en la "Madre Patria". Creo, porque así me lo ha demostrado muchísima gente cuando surge el tema, que ese dato es más falso que Judas, siquiera por cuestiones subjetivas.

Muchos, pero que muchos españolitos, se han alegrado de que Argentina le haya dado una patada en los cojones (con lo que duele eso) a los oligarcas del régimen que los tienen reprimidos, bajan el salario, los expulsan de sus casas y obligan a pagar las medicinas, pese a percibir ridículas pensiones.

En estos momentos, intentar confundir los intereses de los ricachones de Repsol con los de millones de pobres españoles no es que sea un insulto a la inteligencia de nadie, es de una estupidez supina.

Foto: Antonio Brufau, presidente de Repsol, "patriota" al que todavía le duele el bolsillo y las glándulas testiculares.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando el mundo de los negocios considera
lo mas lógico lo hecho por Argentina ya no
hay mas nada que decir.
Que le duela a los que hacían dinero fácil en
la Madre Patria es otra cosa, muchos tenían
muy buenas ganancias lejos del fisco español
desde que radican en un paraiso fiscal.

A quienes van a vendr gato por liebre.

Porthos dijo...

Esos datos son los que les ofrecen los mamones de falsimedia.
Aún así hay mucha gente que se la trae al pairo, lo cual no es bueno porque se lo trae todo lo que les rodea, pero es así.
Se les está acabando la función de vampiros, pronto tendrán que pagar todo lo robado,incluidos los daños ocasionados, que son muchos.