Morgan, amigo de un traficante que vendía armas al Movimiento 26 de julio, se unió al II Frente del Escambray que dirigía el mata vacas Eloy Gutiérrez Menoyo. Desde que Morgan vio al Ché, el argentino se le atragantó: odiaba todo lo que fuera comunismo.
En un principio supo ganarse la confianza de Fidel o Camilo (foto de la entrada) pero su subjetividad (le molestaban las denuncias que hacía la Revolución contra Estados Unidos) lo fue delatando. Para colmo, descubrieron que estaba organizando, con oficiales anticomunistas una conspiración para implantar la dictadura capitalista en Cuba. Detenido en 1960 y juzgado un año después por un tribunal popular, el angelito resultó ser un agente de la CIA infiltrado en la guerrilla para dirigirla "convenientemente". Fue condenado a la pena capital.
Cuentan que cuando iba camino al paredón se puso a cantar composiciones patrióticas estadounidenses, ya saben: God Bless America, God Is Superman, We are the Best... Ignoramos si entonó también el grito yanqui, de Jerónimoooooo. Sea como fuere, y por suerte para la humanidad, ese criminal no escapó al fusil obrero.


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