sábado, 16 de junio de 2012

¡Viajeros al tren!

Con la que está cayendo y Alba, don Santiago, nos deleita hoy con un sesudo ensayo sobre trenes, sobre que hay que exigir puntualidad, y sobre estadisticas de suicidas (no vinculados a la crisis, of course) que decidieron utilizarlo para abandonar este valle de lágrimas. Como ven, toda una disertación para que nos organicemos. 

¿Este escrito acumula fuerzas, las resta, sirve para algo o simplemente es una estupidez que no sirve absolutamente para nada excepto engordar egos?

Vamos a echarle un vistazo al ABC. Total, ¿qué más da? 

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Exigir puntualidad a los trenes, lo mismo que los fascistas de Mussolini.

Anónimo dijo...

Mejor que hable de trenes que de sirios, la verdad.

Anónimo dijo...

"Esperar a que florezcan las jacarandás": es lo bueno que tiene vivir en un chalet en un barrio residencial.

valentina.V dijo...

mejor que dirija el tren, cada vez que dirige la pluma matan un niño en Libia y en Siria.

valentina.V dijo...

Cuando la pluma es un látigo a la paz, no puedes ser inocente de la guerra

Anónimo dijo...

Por donde pisa el Atila de marras, no vuelven a crecer las neuronas.