Hoy el juez, que junto al fiscal, no sabían qué hacer con dos de los tres detenidos esta semana, acusados de pertenecer a Al Qaeda, se ha aplicado así mismo la máxima del "ante la duda la más cojonuda" y los ha enviado a prisión.
No nos creemos nada, no sólo porque sabemos cómo funcionan las cosas en el corrupto régimen español, también tratamos de analizar los hechos con un mínimo de lógica.
Sabíamos que en las últimas horas, la Policía, un tanto a la desesperada, se había puesto en contacto con el magistrado para comunicarle que las identidades de los arrestados eran falsas; sin embargo no lo eran el jueves pasado cuando el ministrillo del Opus Dei, dio la rueda de prensa para hablar de su "magnífica" operación. Entonces eran auténticas, hoy son falsas.
Para colmo de falta de imaginación (y para cachondeo del personal) resulta que se han sacado de la manga ¡¡¡ otro testigo protegido!!! (ya saben: tu palabra contra la mía), que no sabemos si existe, el cual los ha identificado como combatientes en lejanas tierras de Oriente. Y finalmente la guinda del pastel: los acusan de tenencia de unos explosivos que nadie ha visto.
Todos estos dimes y diretes, contradicciones y no saber bien qué hacer, se deben a dos motivos: Primero que los explosivos son de lo más escurridizos (no nos han enseñado ni un gramo), y segundo, que el ministro Cuentacuentos no podía hacer el ridículo otra vez en pocos días.


1 comentario:
Con una buena racion de torturas se obtendra una confesión, que para eso los gringos han pulido la tortura con deleite y deben asesorar a toda la OTAN en esos menesteres tenebrosos.
Pero debe haber show a cualquier precio y que la gente agradezca la preocupacion y accion por su seguridad ante el terrorismo internacional.
Seria cosa de risa sino fuera un juego con el destino de tantas gentes.
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