El fútbol. La última frontera, el último bastión, refugio de mafiosos oligarcas que utilizan la estrategia de enajenación de masas con el doble objetivo de que las personas olviden sus gravísimos problemas y, además, enriquecerse a costa de ellas.
Es verdad que los medios informativos del régimen siguen cumpliendo esa labor pero están en plena cuesta abajo como así lo canta el despido masivo de periodistas que de nada les sirvió la sumisión incondicional al sistema. A pesar de su constante machaqueo, la gente grita en las calles "televisión manipulación", lo cual no es una buena noticia.
El fútbol, dejando al margen lo estrictamente deportivo, es hoy más que nunca el opio del pueblo, pero un opio que ya no se vende con facilidad porque especuladores y ladrones, en pleno “sálvese el que pueda”, sitúan los precios por las nubes, sin considerar que actualmente en el orden de prioridades de la gente, lo primero es la comida, por eso los estadios lucen medio vacíos. No olvidemos el hecho de que los jugadores de élite, cómplices por acción u omision de ese despropósto insultante, logran en pocos años lo que millones de personas no alcanzarán en toda su vida.
El fútbol, dejando al margen lo estrictamente deportivo, es hoy más que nunca el opio del pueblo, pero un opio que ya no se vende con facilidad porque especuladores y ladrones, en pleno “sálvese el que pueda”, sitúan los precios por las nubes, sin considerar que actualmente en el orden de prioridades de la gente, lo primero es la comida, por eso los estadios lucen medio vacíos. No olvidemos el hecho de que los jugadores de élite, cómplices por acción u omision de ese despropósto insultante, logran en pocos años lo que millones de personas no alcanzarán en toda su vida.
Ayer en Vallecas (Madrid), un sabotaje provocado por aficionados, airados ante el abuso, fue un tímido rayo de luz, que, paradójicamente, dejó casi a oscuras al recinto deportivo del Rayo Vallecano impidiendo la celebración del juego. Bienvenido sea ese rayo de luz- aunque haya llegado, como casi todo hasta ahora, por cuestiones subjetivas- a este mafioso mundo del fútbol, la última burbuja enajenante que, por fortuna, se desinfla a ojos vista. Que cunda el ejemplo.


2 comentarios:
Que empresarios del ramo y prensa patronal hayan calificado el corte de luz de "acto terrorista" demuestra hasta qué punto la "diversión" se ha convertido en un arma de destrucción de conciencias y seres razonantes.
El alfa y el omega de este régimen maldito son la inversión y la diversión, los muros de este campo de concentración disfrazado de parque de atracciones.
Fútbol, ¿El opio de los pueblos?
(...) Muchos intelectuales de izquierda descalifican al fútbol porque castra a las masas y desvía su energía revolucionaria. Pan y circo, circo sin pan: hipnotizados por la pelota, que ejerce una perversa fascinación, los obreros atrofian su conciencia y se dejan llevar como un rebaño por sus enemigos de clase.
Cuando el fútbol dejó de ser cosa de ingleses y de ricos, en el río de la Plata nacieron los primeros clubes populares, organizados en los talleres de los ferrocarriles y en los astilleros de los puertos. En aquel entonces, algunos dirigentes anarquistas y socialistas denunciaron esta maquinación de la burguesía destinada a evitar las huelgas y enmascarar las contradicciones sociales. La difusión del fútbol en el mundo era el resultado de una maniobra imperialista para mantener en la edad infantil a los pueblos oprimidos.
Sin embargo, el club Argentinos Juniors nació llamándose club Mártires de Chicago, en homenaje a los obreros anarquistas ahorcados un primero de mayo, y fue un primero de mayo el día elegido para dar nacimiento al club Chacarita, bautizado en una biblioteca anarquista de Buenos Airea. En aquellos primeros años del siglo, no faltaron intelectuales de izquierda que celebraron el fútbol en lugar de repudiarlo como anestesia de la conciencia. Entre ellos, el marxista italiano Antonio Gramsei, que elogió "este reino de la lealtad humana ejercida al aire libre".
EL FÚTBOL A SOL Y SOMBRA
Eduardo Galeano.
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