No ignoramos que en Argentina se toca la fibra nacionalista ¿Eso es malo? También Stalin apeló a ello cuando la URSS fue atacada por el facismo. Hoy, debido a la desaparición del campo socialista, el abanico es muy amplio. No sólo apoyamos a los pueblos musulmanes que combaten al imperialismo, también a cualquier país que pretenda un desarrollo independiente. Preferiríamos que los procesos fueran revolucionarios pero no medimos, de momento, la calidad demócratica del agredido (eso será tema de debate posterior), nos importa señalar al agresor al que tenemos claramente identificado. Sabemos que muchos no aceptan esa tesis. Como sabemos que no estamos solos: nos acompañan Fidel, Hugo Chávez, Daniel Ortega, Evo... y muchos compañeros anónimos.