jueves, 31 de enero de 2013

Reseña, al modo brechtiano, de una ofrenda floral a José Martí

Reseña de Antonio Maira.
 
El escenario y el encuentro

El miércoles día 23 de enero tuvo lugar en la Alameda Apodaca de Cádiz, justo al final de los jardines, glorietas y arboledas unidas por ese nombre, a unos metros de las murallas de levante del Baluarte de la Candelaria, un acto singular.

Varias decenas de personas se fueron reuniendo poco a poco hasta alcanzar un número próximo a la cuarentena. Miraban alrededor y se miraban para identificarse, intercambiaban unas palabras de reconocimiento y se saludaban fraternalmente. No había pérdida, confusión o engaño posible porque el lugar, cerrado por un árbol gigantesco, las murallas próximas y el farallón defensivo sobre el mar de casi diez metros de altura, sólo podía ser un punto de llegada.

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PS: El busto, donado por la República Popular de Cuba como puede verse en la placa- que hubo que instalar para que nadie se llamara a engaño- se lo apropió en su día una tal  Grace Giselle Piney Roche, corresponsal de Misceláneas de Cuba en España (no sabemos a qué se dedicará ahora: se largó a la Valencia de Rita Barberá) junto con el grupo intelectual imperialista "Con Cuba en la distancia". El día 23 de enero fueron expulsados simbólicamente de allí y Martí recuperado para el pueblo cubano.

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