martes, 19 de febrero de 2013

Las actitudes inadmisibles del Gobierno español

No hay que rasgarse las vestiduras porque el canciller español, García Margallo llame "sociedad autoritaria" a la dictadura de Franco ¿qué más le da si seguimos en dictadura? Uno de los legados del franquismo fue creerse el faro que alumbraba de manera paternalista (y racista) a los pueblos de América Latina y eso lo lleva en el alma el señor Margallo, un franquista de pro. Por eso advierte a Bolivia, tras la nacionalización de la empresa española Sabsa, que podría tener “consecuencias bilaterales”.
 
El comunicado del Ministerio del Exterior de Madrid viene a decir que “el Gobierno español considera esta expropiación como un acto inamistoso que se suma a medidas similares emprendidas en meses recientes contra otras empresas españolas en Bolivia y que contrastan con el papel que hasta ahora ha jugado España en defensa de los intereses bolivianos".

Al respecto, Evo Morales ha afirmado que si la enésima payasada hispana (lo de payasada es de nuestra autoría) fuera más allá y conllevara un congelamiento de relaciones diplomáticas “si su país no tiene relaciones diplomáticas con España, las tendrá con los movimientos sociales españoles". Hete aquí a un mandatario extranjero respetuoso con el pueblo de otro país que es irrespetado por su propio Gobierno. Qué lección de dignidad… Pero ¿por qué decimos que el gobierno español irrespeta a su pueblo?

Porque mientras Evo nunca romperá lazos con las organizaciones sociales del Estado español, formadas por obreros, campesinos, profesores, desempleados, desahuciados etc., etc., etc, la corte franquista que funge al frente del Ejecutivo, ni tiene lazos, ni los quiere tener. Sabemos, porque así nos lo han contado fuentes fidedignas, que el Gobierno del PP ha torpedeado hasta prácticamente hundir, un proyecto para construir en los astilleros españoles varios buques por encargo de Venezuela, que hubiera representado una carga de trabajo de cinco años ¡Y en tiempos de crisis!

Es verdad que esta pandilla intenta, como dicen, “proteger los intereses de España” pero se refiere, exclusivamente, a los de la oligarquía que tiene sus negocios fuera del Estado. Así de inadmisibles son las actitudes del régimen de la familia Borbón.

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