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viernes, 5 de julio de 2013

Egipto, nosotros y el golpe de Estado militar

Condenamos el golpe militar de Egipto, así como las farsas electorales  implementadas por el imperialismo en África y Oriente Próximo.
 
Desde nuestra perspectiva y condición antiimperialista e internacionalista, no concedemos legitimidad alguna a las democracias burguesas en fase final imperialista (a las que vamos a denominar democracias imperialistas, ejemplos: EEUU y la UE) ni a sus elecciones. Todas están basadas en el poder del dinero; por tanto para nosotros esos comicios son un fraude que aúpan en el gobierno a quien obtenga mayor financiación de los minoritarios grupos oligárquicos, es todo lo contrario a la definición básica de la democracia.

Las democracias imperialistas utilizando sus triquiñuelas electorales domésticas (financiación, chantaje o similares), imponen remedos de sí mismas en muchas partes del mundo, colocando, con intenciones geoestratégicas o de saqueo de recursos, a un presidente que consideran afín. Eso es lo que ha sucedido en Egipto, Túnez, Afganistán o Libia. Bajo nuestro punto de vista, no ocurre lo mismo en determinados procesos latinoamericanos donde, sin ser lo que deseamos, los comicios no están manipulados por el imperialismo aunque éste lo intenta constantemente.

Condenamos cualquier golpe palaciego que desbarate lo que el pueblo, aún engañado en la farsa electoral imperialista, ha votado sinceramente pensando que es libre, en consecuencia, condenamos el golpe militar de Egipto aunque sabíamos que Morsi era un hombre de paja. Los mismos imperialistas demuestran su desprecio por la democracia real, evitando llamar en sus medios, golpe de Estado a lo acontecido en el país de los faraones. Ayer instalaban dictadores que quitaban y ponían según sus intereses, hoy, obligados por las circunstancias a afinar más (disimular), hacen lo mismo con presidentes electos mediante sus patrañas electorales.

No nos cabe duda alguna de que si se produjera un cambio revolucionario, a través de sus herramientas electorales, en EEUU, España o cualquier Estado de esos que se llaman “avanzados", la oligarquía daría un golpe de Estado y nos diría que lo hace para salvar la "democracia". Tampoco queremos pecar de pesimistas porque no es nuestro estilo y porque estamos convencidos que un pueblo concienciado, no enajenado por campañas publicitarias electorales, es imbatible. Si se diera esa probabilidad lo primero que tendría que hacer ese poder revolucionario es entregar armas a las masas organizadas que defenderían su conquista a sangre y fuego. A eso sí le teme la burguesía. Ama mucho la vida y podrían perderla.