martes, 26 de noviembre de 2013

Compartir ataúd con un cadáver

El acuerdo (que no ha sido anulado todavía) con la UE supone, o suponía, un altísimo riesgo económico, precio que Ucrania no puede, o no podrá, pagar.

Hasta ahora a los nuevos miembros de la Unión y a los países que aspiraban a adherirse se les concedían préstamos baratos a largo plazo para que el nivel de la economía del país aumentara hasta alcanzar los baremos europeos, algo que no se le ofreció a Ucrania. 

Se estima que la transición para lograr los estándares y requisitos técnicos europeos podría costarle a Kiev entre 100.000 y 500.000 millones de dólares, un monto que el presupuesto actual no puede satisfacer. Además, la Unión Europea requiere de Ucrania más recortes, pero la única esfera en la que el país puede ahorrar es la social, un campo en el que los especialistas consideran muy peligroso aplicar ajustes.

La lectura de los dos fragmentos de arriba (tomados de Russia Today) determinan que el ingreso de Ucrania en la UE tendría dos consecuencias: pérdida de soberanía y ruina total del país y ya no citamos sólo a Estados del espacio post soviético como Bugaria, Rumanía o Letonia, sino también España. 

Una de las primeras medidas que se le impusieron a Madrid fue el desmantelamiento de la industria pública (Letonia sabe algo de eso), labor sucia desarrollada por el criminal de los GAL, Felipe González que llamaba terroristas a los obreros de los astilleros por manifestarse contra los desmanes dirigidos desde Bruselas que, a la postre, han dejado al país en quiebra total. Aquello se inició en tiempos de vacas gordas, imagínense actualmente.

Quien quiera compartir ataúd con un cadáver llamado capitalismo de corte "potencia occidental avanzada" debería someterlo antes a consulta con los pueblos exponiendo la realidad con puntos y comas. Entrecomillamos lo de potencia occidental avanzada porque es importante: existen otros capitalismos que no cuentan, por ejemplo el de Haití.