sábado, 23 de noviembre de 2013

Cuando el Frijol anda por medio siempre huele a potaje podrido

Varias limpiadoras trabajaron más de 8 horas diarias incluidos sábados  domingos, para que Núñez Feijóo, (Buey en Jefe de la Yunta), visitara 173 viviendas, próximas a entregarse. Aparentemente fueron contratadas a jornada completa y se les dijo que hicieran las horas extras que hicieran falta. En realidad el contrato fue de dos horas diarias y han cotizado sólo 10 horas, un número que ya habían cubierto el primer día de trabajo.

El pasado martes el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, estuvo en Lugo, en el barrio de Garabolos, visitando una promoción pública de 173 viviendas que esta semana serán entregadas a sus nuevos propietarios. Acompañado del consejero Agustín Hernández y de un grupo de periodistas, Feijóo recorrió y se hizo fotos en algunos de los pisos de la promoción del Instituto Galego de Vivenda e Solo, destacando que la Xunta coloca "en el centro de la diana las políticas encaminadas a la construcción de viviendas de promoción pública", pues es "consciente de la necesidad de apoyar a los ciudadanos en el alquiler o en la adquisición de su hogar en un momento en el que las familias están sufriendo en primera persona los efectos de la crisis".

Los pisos de Garabolos, nuevos, estaban muy limpios, en impecables condiciones para la visita de la caravana institucional. Y no era por casualidad. La pasada semana, el día 14, la empresa Factor Humano F. Castro Trabajo y Empleo S.L. contrató a un grupo de personas, todas mujeres, para que limpiaran las 173 viviendas de cara a la inauguración de este martes. La empresa les aseguró que el contrato era a jornada completa, e incluso les reiteró que si tenían que hacer horas de más, que hicieran las que fueran necesarias, que ya después se las pagarían. De este modo, trabajaron 41, 42 y 45 horas, más de ocho horas todos los días, incluso en sábado y domingo.

En varias ocasiones estas trabajadoras le solicitaron a la empresa que les facilitara una copia de sus contratos y, ante la negativa recibida, se dirigieron a la oficina de la Seguridad Social. Allí constataron que estaban dadas de alta con un contrato de obra y servicio de dos horas diarias, que no habían firmado. Diez horas cotizadas en total, una cantidad que prácticamente habían hecho ya el primer día. El miércoles las limpiadoras fueron a trabajar a los edificios, al igual que habían hecho los días anteriores, pero no pudieron hacerlo. Sin embargo, en ningún momento se les comunicó el cese de la actividad. "Un contrato de obra y servicio finaliza cuando haya notificación por parte de la empresa, y a día de hoy aún no se lo han notificado", señala Carme Anta, de CIG-Servicios, sindicato que se está ocupando de su reclamación y que ya ha presentado una denuncia ante la Inspección de Trabajo.

“Había que tenerlo todo limpio para el día que viniera Feijóo, había que hacer las horas que hicieran falta. Entraban a las ocho de la mañana y se marchaban por la noche, y solo podían parar una hora para comer”, subraya Anta, que valora llevar el tema a la Fiscalía y que añade que "este tema va a acabar en el juzgado de lo social, porque la inspectora puede ver lo que pasa hoy, pero no lo que pasaba la semana pasada”.

En el acto de Garabolos, Núñez Feijóo destacó la apuesta del Gobierno gallego "por facilitar el acceso a una vivienda a todos los ciudadanos" pero, "fundamentalmente, a las capas más desfavorecidas de la población"

Corresponsalía: Merchi la Guerrillera

3 comentarios:

Anónimo dijo...

no se a que espera la policia para meter a esta pandilla de chorizos y narcotraficantes en la puta carcel

Anónimo dijo...

Aqui se aplica aquello de que no se puede cohibir a la iniciativa privada de actuar pues vivimos en un regimen democrático y en definitiva esas personas consiguieron trabajo en momentos muy difíciles.

Daria escuchar en analisis de lo ocurrido por los papagayos de la Television.

Anónimo dijo...

Por cierto, en la entrada que denunciaba el desahucio por las monjitas de una madre y su hijo en Pontevedra, pues resulta que la tía abuela de la afectada donó sus propiedades a las monjitas del sanatorio donde estaba 48 horas antes de morir. Uno se imagina a las monjitas sosteniéndole la mano moribunda para firmar, mientras no cesaban de recordarle que es la voluntad de Dios.