viernes, 29 de noviembre de 2013

El alcalde "Cagarrutas"

Un alcalde del PP prohíbe cagar en el campo. 

Los niños de Picón, localidad  de la provincia  de Ciudad Real que apenas supera los 700 habitantes, tendrán que pedir permiso al alcalde para poder jugar en la calle a la pelota, montar en monopatín o en bicicleta, según recoge la propuesta de Ordenanza Municipal de Seguridad y Convivencia, en cuyo artículo 54.2 y 54.3 se establece que cualquiera de estos juegos tendrá la previa autorización municipal. Pero no solo eso, la propuesta de ordenanza prohíbe también practicar juegos de habilidad con bicicletas, patines y monopatines, salvo en las áreas destinadas al efecto. O lo que es lo mismo, invita a los pequeños a quedarse en casa y practicar con sus videoconsolas, so pena de ser sancionados con multas que van de los 750 a 1.500 euros.

300 euros por defecar en la linde

Pero el esperpento surrealista no se queda aquí, en la misma ordenanza se prohíbe defecar, orinar o escupir en todo el término municipal, incluido el campo. La sanción por defecar en la linde conlleva una multa de 300 euros, pero si el espectáculo escatológico tiene lugar en espacios de concurrida afluencia de personas o frecuentados por menores, entonces, la sanción puede alcanzar los 3.000 euros. El regidor de Picón obligará a los jornaleros, según el artículo 67 de la normativa, a dejar sus quehaceres agrícolas, dirigirse al pueblo y hacer sus necesidades en los excusados de sus respectivos domicilios. Dicho de otro modo, el alcalde del PP “quiere que al campo se vaya meado y cagado de casa”, ironiza un vecino de Picón en declaraciones ELPLURAL.COM. Sanciones que también alcanzan a todos aquellos ciudadanos que tiendan la ropa en balcones o ventanas en casas que “miren” hacia la vía pública, así como colocar macetas y tiestos en los alféizares de los domicilios.

Ni pollos ni conejos ni gallinas

La postura onírica del alcalde de Picón rozaría el cachondeo a no ser por la seriedad del borrador de la normativa, que también prohíbe tener en los corrales las típicas gallinas, pollos y conejos, en un pueblo inminentemente agrícola, con autoabastecimiento familiar, a cuyos vecinos más jóvenes se pretende impedir que graven su amor en la corteza de los árboles (adiós romanticismo). A todo esto hay que sumar que los tradicionales trueques, pequeñas ventas de productos del campo a pie de casas y cambalaches de artículos artesanos entre vecinos que supone para estas deficitarias economías un gran respiro, también son vetados y obligados a pedir autorización previa, como recoge el artículo 70.1. Del mismo modo, queda prohibido sacudir mantas o alfombras a la vía pública (art.115).

El alcalde niega la mayor

Tal ha sido el escándalo, que al alcalde del PP de Picón, Rafael Rodríguez Hervás, ya no garantiza que la ordenanza vaya a ser ratificada por su grupo con mayoría absoluta en el ayuntamiento. El regidor señala directamente al PSOE de ser el autor de “este circo”, al mismo tiempo que justificaba su intención de querer dotar a “Picón de una ordenanza que regule la seguridad y la convivencia ciudadana, por lo que  dice muy poco del sentido común y del interés por su pueblo que tienen los que en vez de hacer propuestas, se dedican a inventar y decir medias verdades”, señala en un comunicado.

“Problemas de convivencia”

Por su parte, el PSOE de Picón ha pedido al alcalde que rectifique una ordenanza que “generaría problemas de convivencia” si ese documento finalmente se aprueba en los actuales términos. Los socialistas han mostrado su total disposición a sentarse para analizar una nueva normativa, ya que la actual advirtieron en su día  que era un “error” y una “barbaridad” porque recogía un gran número de artículos que “para nada” se adaptan a la realidad socio-económica de Picón. Para ello han presentado una serie de alegaciones, a las que ha tenido acceso este periódico (ver documento), en un intento de frenar esta polémica alcaldada.

El Plural
¿No le ven cara de estreñido?


2 comentarios:

Anónimo dijo...

eso se arregla rápido....se le arrea con la garrota y que caiga como un conejo...

Anónimo dijo...

Pues si no podemos cagar en el campo tendremos que cagarnos en su puta madre