domingo, 30 de marzo de 2014

Espinosa estaba incrustado en Siria por la banda terrorista OTAN

Y no lo decimos nosotros, sino Thierry Meyssan. Titular: El periodista español Javier Espinosa ha sido liberado tras más de seis meses secuestrados en Siria.

Thierry Meyssan marzo, 2012

Los países miembros de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) no han logrado desatar un ataque convencional contra Siria. Pero estuvieron preparándolo a lo largo de 10 meses, mediante una guerra de baja intensidad, acompañada de una guerra económica y mediática. La ciudad de Homs ha sido presentada como símbolo de ese enfrentamiento. El llamado ejército «sirio» libre se apoderó de los barrios de Baba Amro e Inchaat, proclamando allí un emirato islámico que ofrece una imagen de su proyecto político.

Con el respaldo de Rusia –aún traumatizada por la experiencia del emirato islámico de Ichkeria– y de China, países preocupados por la protección que el gobierno de Damasco está obligado a prestar a sus ciudadanos, el ejército nacional sirio emprendió el asalto el 9 de febrero de 2012, después de haber agotado todas las posibilidades de mediación. Ya derrotado, el ejército «sirio» libre se atrincheró entonces en una zona de unas 40 hectáreas. Inmediatamente cercada por las fuerzas leales al gobierno, esta zona fue reduciéndose en los días posteriores y acabó por caer en manos de las fuerzas de Damasco este 1º de marzo. En venganza, los últimos elementos armados del emirato masacraron a los cristianos de 2 localidades que atravesaron en su huida hacia el Líbano.

Durante todo ese tiempo, grandes medios de prensa han sido utilizados para camuflar la sórdida y cruel realidad de aquel emirato y para divulgar en su lugar la imagen ficticia de una revolución aplastada por la represión. Se ha insistido especialmente en hacer creer que miles de civiles se hallaban bajo fuego de la artillería siria, e incluso de la aviación. En medio de todo ese sistema de propaganda se hallaba un Centro de Prensa utilizado por los canales de televisión vía satélite de los países de la coalición antisiria, como los canales Al-Jazeera, de Qatar; Al-Arabiya, de Arabia Saudita; France24, de Francia, la BBC del Reino Unido y la estadounidense CNN, todos bajo la coordinación de periodistas israelíes.

Entre la versión de los hechos que ofrecen la Organización del Tratado del Atlántico Norte y el Consejo de Cooperación del Golfo por un lado y, por el otro, la versión de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS), la opinión pública de los países occidentales está en todo su derecho de preguntarse quién dice realmente la verdad. Trataremos por ello de aportar aquí elementos de juicio decisivos que permitan aclarar la verdad. Para lograrlo, utilizaremos los videos transmitidos por los canales televisivos occidentales y los de los países del Golfo, los testimonios recogidos entre los sobrevivientes por la oficina de la Red Voltaire en Siria y los documentos descubiertos en el Centro de Prensa del emirato.

El doble rostro de los reporteros occidentales

Varios periodistas occidentales bloqueados en el emirato estuvieron lanzando llamados de auxilio a través de Internet. En las imágenes, dos de esos periodistas aparecen heridos y el tercero parece gozar de buena salud. Sus gobiernos convirtieron el salvamento de estos periodistas en una cuestión de principio. Francia envió un funcionario a negociar con los rebeldes. Otros países, específicamente Rusia, deseosos de reducir la tensión en el Levante, se ofrecieron como intermediarios.

Yo mismo participé personalmente es ese esfuerzo colectivo. Una periodista francesa había rechazado una primera oportunidad de salir de allí con la Cruz Roja Internacional y con la Media Luna Roja siria. Por miedo a caer en una trampa, esa periodista no aceptó la mano que se le tendía. Mi misión tenía dos objetivos. Primeramente, establecer un contacto con mis compatriotas, ponerlos al corriente del contexto político y militar y facilitar que fuesen entregados a un funcionario francés encargado de ponerlos bajo protección diplomática. En segundo lugar, yo debía informar a quienes trabajan a favor de la paz en la región sobre el exacto desarrollo de los acontecimientos y evaluar la buena voluntad de los distintos protagonistas.

Como es sabido, las negociaciones no prosperaron. Los delegados de los servicios de inteligencia de los diferentes Estados implicados pudieron comprobar que las autoridades sirias y las organizaciones humanitarias hicieron todo lo posible y que el fracaso se debió única y exclusivamente al llamado ejército «sirio» libre.

Cual no sería entonces la sorpresa, real o fingida, de los diferentes negociadores al enterarse un día de que los 3 periodistas a los que habíamos estado tratando de sacar de Homs, y otro más que no quiso que lo ayudáramos, habían cruzado las líneas del ejército «sirio» libre y también las del ejército nacional sirio para llegar al Líbano por sus propios medios.

Después de un primer momento de confusión y de verificar que las iniciativas paralelas de Rusia no habían corrido mejor suerte que las nuestras, pudimos comprobar que un comando armado de una potencia occidental extrajo clandestinamente a los 4 periodistas, y quizás a otras personas, mientras que nosotros arriesgábamos nuestras vidas inútilmente. Es por ello que nada me obliga a guardar silencio sobre los detalles de lo sucedido. Sólo me abstendré de mencionar en este artículo los detalles que pudiesen servir para identificar a los funcionarios y personas implicadas, a quienes no mencionaré para que puedan seguir trabajando por la paz, a pesar de que la mención de ciertos detalles sería de utilidad pedagógica para nuestros lectores.

No dudo que los fugitivos de Baba Amro publicarán su propia versión de los hechos para sostener la propaganda atlantista. Seguirán mintiendo, como hasta ahora lo han hecho constantemente. Precisamente por eso es que quiero, en primer lugar, ofrecer mi testimonio de todo lo que pude ver, en aras de contrarrestar la red de mentiras que se está tejiendo alrededor de estos hechos.

Según la versión mediática actual, una revolución fue reprimida salvajemente. Varios periodistas occidentales, movidos únicamente por su deseo de informar, llegaron al lugar de los hechos para ver lo que estaba pasando y aportar sus testimonios. Los rebeldes fueron atrincherándose en el barrio de Baba Amro, donde supuestamente sobrevivieron bajo un diluvio de fuego por espacio de 3 semanas. El Centro de Prensa de los rebeldes fue bombardeado con fuego de artillería reactiva (lanzacohetes múltiples GRAD, también conocidos como “órganos de Stalin o Katiuskas”), el miércoles 22 de febrero de 2012. Fue al parecer en ese bombardeo que resultaron muertos Marie Colvin, del Sunday Times, y Remi Ochlik, de IP3 Presse, mientras que resultaban heridos Edith Bouvier, de Le Figaro Magazine, y Paul Conroy, del Sunday Times. William Daniels, ex periodista de Le Figaro Magazine quien ahora trabaja para el Time Magazine, parece haberse quedado con los anteriormente mencionados mientras que Javier Espinoza, del diario español El Mundo, se separaba del grupo.

Los sobrevivientes divulgaron a través de Internet 4 videos en los que contaban una historia bastante extraña.  Leer escrito completo

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A estos perrodistas ahora nos los presentan ahora como si fueran héroes. Pa vomitar.

Anónimo dijo...


Esos periodistas que se unen a los rebeldes, rebeldes son y con las mismas tenebrosas intenciones.

En realidad son gentes fracasadas que van alli en busca del "palo periodístico" para hacer dinero sin importarle los crimenes de sus "amigos rebeldes" al regreso escriben un libro llenos de sandeces y hasta una pelicula se hace con su herroismo de pacotilla.

A los muertos que le recen un credo cimarrón como buenos cristianos y se acabo.