miércoles, 28 de mayo de 2014

Al menos seis antifascistas detenidos en los disturbios del barrio de Sants (Barcelona)

Las protestas iniciadas ayer se han prorrogado durante toda la noche en otros barrios de Barcelona como el de Gracia. Se le se prendió fuego a la máquina excavadora que desmorona el Centro social okupado Can Vies así como a contenedores de basura. Las autoridades están haciendo un recuento del valor de los daños causados en el inmobiliario urbano pero no recuentan lo que han robado los banqueros durante los últimos 10 años, parece preocuparles más unos pocos miles de euros que miles de millones. Los vecinos animaron en todo momento a los manifestantes antifascistas en sus enfrentamientos con la policía.

Las protestas violentas por el desalojo policial de la casa okupada de Can Vies, en el barrio barcelonés de Sants, volvieron a reanudarse ayer a la caída de la tarde. Unos 700 manifestantes —muchos de ellos muy jóvenes y embozados— tomaron de nuevo las calles en los alrededores de Can Vies, quemaron contenedores, apedrearon sedes bancarias y, a la hora del crepúsculo, pegaron fuego a un elemento con alta carga simbólica: la máquina excavadora que el lunes empezó a derribar Can Vies, un edificio de propiedad pública —el dueño es a empresa Transports Metropolitans de Barcelona—, que llevaba 17 años okupado y proporcinando actividades sociales a los vecinos del barrio.

Los antidisturbios de los Mossos tardaron más de una hora en llegar a la zona de los incidentes, en la calle y la plaza de Sants, donde quemaban los contenedores y algunas entidades bancarias y cabinas telefónicas había sufrido ya el paso desconsiderado de los manifestantes.

Una decena de furgonetas de los antidisturbios intentó dividir sin demasiado éxito a los concentrados. Las piedras volaban, los Mossos disparaban pelotas viscoelásticas, los contenedores ardían y las sirenas ululaban en un escenario en el que llegaban a sobresalir por encima del ruido gritos y consignas como: “Sants será el nuevo Gamonal [en alusión al barrio de Burgos cuyas concentraciones vecinales impidieron la construcción de un aparcamiento subterráneo auspiciado por el Ayuntamiento]” o “Quien siembra odio, recoge rabia”. Mientras, algunos vecinos, desde sus balcones y provistos de cacerolas que hacían sonar, mostraban su apoyo a los manifestantes.

Avanzada la noche, el conflicto se extendió a otros barrios de la ciudad. Un centenar de embozados se plantó ante la sede de Convergència, en la calle Córsega, y apedreó la fachada. Después se dirigieron hacia Gràcia continuando con sus acciones violentas. En barrios como Sant Andreu y Poblesec también se registraron actos violentos. Ya de madrugada los Mossos habían realizado seis detenciones entre los alborotadores.

El País





1 comentario:

Sebastian dijo...

!!! Ninguna agresion sin respuesta !!!.