sábado, 27 de septiembre de 2014

Competencia "desleal"

Las monjas quieren el negocio para ellas ¿Dónde quedó la caridad cristiana, hermana San Sulpicio?

El colegio religioso concertado Las Carmelitas, en Cáceres, no quiere que nadie le quite el monopolio de la venta de uniformes a sus alumnos y alumnas. Algunos padres se han organizado para revender entre ellos uniformes usados por sus hijos y ahorrarse unos buenos euros. Las monjas llamaron a la Policía para que evitase tal intromisión en su negocio.

La venta de uniformes de segunda mano ha creado una gran polémica en los centros concertados de Cáceres. La situación ha acabado con intentos de denuncia por parte de algunos colegios, como Las Carmelitas, que llamaron esta semana a la policía al observar que en la puerta del centro padres y madres se encontraban comprando la ropa.

El malestar surgido se debe a la creación de un mecanismo de venta de segunda mano que está poniendo en marcha una ciudadana. Ella pone en contacto a los padres para que entre ellos se intercambien la ropa por el precio que fijen.

Al parecer,la denuncia de las monjas vino motivada porque en la calle ella se encontraba repartiendo los uniformes a los padres que lo habían solicitado. "En la puerta del colegio no se produjo ninguna venta, lo único que se hizo fue entregar los uniformes, por eso la denuncia ha quedado en nada porque no hay motivos", explica esta mujer.

Esta práctica la lleva a cabo en otros colegios de la ciudad, y en algunos concertados también ha tenido problemas con la dirección. La mujer dice que su iniciativa ha tenido una buena acogida entre las familias y tiene intención de estudiar la forma de legalizar el 'negocio' si logra extenderlo.

elventano.blogspot.com.es

1 comentario:

Anónimo dijo...

El caso es que si la gente se organiza se joden muy buenos negocios con uniformes y libros.

En USA da asco el conturbenio entre empresas y editores de libros y las autoridades de educación que han multiplicado por diez los costos a los padres y alumnos.

Pero asi es la vidsa donde el dinero manda ya hasta el santísimo pasa a segundo plano.