sábado, 28 de febrero de 2015

¿Cómo es posible decir que un niño hace "sexo consentido"?

Pues sí. Así lo consideró la consejería de cultura de la Yunta gallega del Frijol para evadir responsabilidades y eludir indemnizar a la familia de la víctima.

Una noche de octubre del año 2013, un menor internado en el colegio de educación especial de Panxón (Nigrán) se escapó de su cuarto y se coló en el de otro niño, de diez años. Se produjo un encuentro sexual. Al día siguiente, este denunció que había sido una agresión. El supuesto agresor, mayor que él, aseguró que el sexo había sido consentido. La Xunta apenas investigó estos hechos, archivó la denuncia y rechazó indemnizar a la familia del agredido.

Así lo recoge un dictamen del Consello Consultivo de Galicia: «Cómpre subliñar a escasa actividade indagatoria efectuada pola administración», apercibe el organismo en ese texto, «a pesar de todas as evidencias que facían sospeitar a existencia dunha agresión», según el Consello . La Consellería de Educación, según el Consello Consultivo, se limitó a hablar con los dos jóvenes y acabó concluyendo que fue un episodio de sexo consentido, como decía el supuesto agresor.

«Falar de que un neno de dez anos pode prestar consentimento a unha relación sexual resulta dende o punto de vista xurídico absolutamente inaceptable», dice el texto del Consello Consultivo, organismo por el que pasan todas las reclamaciones patrimoniales al Gobierno gallego. El dictamen recuerda que no es posible hablar de sexo consentido antes de los trece años, ya que antes de esa edad se considera que el menor «carece de autonomía para determinar o seu comportamento no ámbito sexual». Por tanto, aunque el niño no se hubiese opuesto a la relación, «existiría unha lesión á súa indemnidade sexual».

El dictamen del Consello Consultivo es duro con la Administración y el centro. Asegura que al día siguiente de la agresión era necesario que el niño recibiese atención sanitaria inmediata y que se abriese una investigación urgente. Pero nada de esto ocurrió. Los padres del pequeño fueron localizados el día siguiente por la tarde y fueron ellos los que llevaron al niño a urgencias a Vigo.

Por ello, el organismo consultivo considera «reprobable a actuación seguida polo equipo educativo do centro cando teñen coñecemento dos feitos ao día seguinte de terse producido». El centro, añade, tuvo una «falta grave de coidado e dilixencia» en sus funciones. Educación no quiso responder a las preguntas de La Voz sobre este caso. El centro de educación especial de Panxón escolariza a menores con problemas graves de conducta.

La agresión tuvo consecuencias en la salud mental del pequeño

Cuando solicitó una indemnización a la Consellería de Educación por la vía administrativa, la familia del menor agredido aportó informes médicos y psicológicos, forenses y las diligencias abiertas por la Fiscalía de Menores de Pontevedra. En uno de esos informes, firmado en abril del año pasado por la unidad de salud mental del Hospital Nicolás Peña de Vigo, el médico dice que «el cuestionario sobre depresión (...) ha empeorado mucho respecto al realizado hace años, esto puede estar relacionado con el episodio de abuso/agresión sexual». De manera que el caso tuvo secuelas para la salud mental del pequeño.

El informe del Consello Consultivo considera «acreditada» la agresión sexual por la existencia de «inequívocos signos de violencia física sobre o menor». Otorga credibilidad a esta versión, frente a la del supuesto agresor, por la diferencia de edad, el carácter agresivo de este y la fuga de su habitación.

Indemnización para la familia

La familia del menor agredido solicitó a la Consellería de Cultura e Educación una indemnización de cien mil euros. Como el Gobierno gallego consideró que la relación había sido consentida, no contempló indemnizar a la familia. Ahora el Consello Consultivo da la vuelta a la decisión de Educación y le reclama que indemnice a los padres con 20.000 euros. Considera suficientemente probada la relación entre «o dano e o funcionamento defectuoso do servizo público», de ahí que la Xunta deba indemnizar.

La Voz de Galicia



1 comentario:

Anónimo dijo...

En estos casos de notoria injusticia casi siempre todo esta definido por quien es cada cual, de quienes son su familia, si tienen o no tienen dinero.