lunes, 27 de abril de 2015

España, caja de sorpresas, baúl de ladrones

Hay cuentas "Barcianas" hasta en las embajadas.

Una caja B, una cuenta opaca, una extra en el sueldo, un engaño al fisco... Con cualquiera de estas definiciones podría encajar la cuenta corriente que durante años ha manejado la embajada española en Helsinki (Finlandia), y que servía para beneficiar a los trabajadores no diplomáticos. La existencia de esa cuenta, además, costó indirectamente el puesto y una imputación por falsificación de documentos al embajador que denunció su existencia, según afirman él y su abogado, José María Garzón.

Los problemas en la sede diplomática de Helsinki se descubrieron en marzo de 2011, con la llegada del embajador Marcos Vega, que estuvo destinado antes en países como Irak o Yemen, y que fue nombrado jefe de misión en Helsinki por la entonces ministra Trinidad Jiménez.

Cuando llegó, descubrió algunas cosas que funcionaban mal en la embajada. La primera, un tanto surrealista, es que el cocinero era a su vez el jefe de seguridad. De hecho, el monitor desde el que se visualizaban las cámaras de seguridad estaba al lado de los fogones.

Pero más allá de esta anécdota, Vega descubrió que había una cuenta corriente no conocida por el Ministerio de Asuntos Exteriores, abierta a nombre de la embajada.

Firmas autorizadas

En esta cuenta las firmas autorizadas eran del canciller, Ismael Medina, y de otros dos trabajadores no aptos para figurar en ella, porque las cuentas a nombre de embajadas deben tener firma sólo del embajador, el canciller y un tercer diplomático con rango en la legación.

Vega denunció a Exteriores esta cuenta, que se utilizaba principalmente para comprar gasolina y alcohol y, al estar a nombre de la embajada, después el Gobierno finlandés devolvía los impuestos. Pero esto era ilegal, porque sólo el personal diplomático tiene derecho a esa devolución, mientras que en esta cuenta eran los no diplomáticos quienes recuperaban el dinero.

A finales de 2011, Exteriores envió a Helsinki a una inspección de servicio formada por dos personas. Éstas, tras comprobar la existencia de la cuenta y saber para qué se utilizaba, ordenaron cerrarla.

El Mundo

1 comentario:

Anónimo dijo...

Todo el mundo trata de coger un bocado, no se puede ayudar a robar a cambio de nada.

Hasta en los barcos piratas se repartia el botin.