sábado, 25 de abril de 2015

Kursk: una muestra de superioridad

Después de la rendición del ejército alemán en febrero de 1943, estaban dadas todas las condiciones para la batalla donde se medirían en verano ambos ejércitos: el de la Alemania fascista y el Ejército Rojo de la Unión Soviética.


Eso ocurrió en la Batalla de Kursk en el mes de julio de 1943 y en ella las tropas del mando alemán harían el último esfuerzo ofensivo en el este, agrupando a sus fuerzas acorazadas, su más moderno armamento y sus generales más prestigiosos.

La operación en el lado alemán recibió el nombre de Operación Ciudadela y sin duda fue una de las batallas más grande de la historia, pues en ella participaron más de tres  millones de soldados, con más de 6.300 tanques y 4.400 aviones.

En esa batalla, el factor principal fue la táctica utilizada por el mando soviético, que decidió dejar la iniciativa al lado alemán, desgastarlo durante su ofensiva y con un  fulminante contraataque, destruir la formación enemiga.

En la batalla de Kursk fue la primera vez que la guerra ofensiva Blitzkrieg alemana fue derrotada antes de lograr romper las defensas soviéticas, y un triunfo de los soviéticos con su estrategia militar avanzada. El modelo de operación estratégica utilizado por los soviéticos en esta batalla obtuvo un puesto en los planes de estudio de muchas academias militares en el mundo.

Después de la batalla de Kurks no cabían ya ilusiones sobre el destino de la Alemania hitleriana, todos sabían que era cuestión de tiempo que llegarían huyendo hasta la capital del llamado Tercer Reich, perseguidos por los soldados del Ejército Rojo.

En el mundo occidental se veía con espanto como era destruida la que se consideró la más perfecta maquinaria de guerra de la historia, y el ejército que había sido capaz de hacerlo se dirigiría muy pronto a liberar a Europa.

En esos días también se había desarrollado el desembarco anglosajón en la isla de Sicilia en el Mediterráneo, que si bien tenía un significado estratégico en el camino de la victoria, era casi insignificante en una guerra donde las verdaderas batallas contra los nazis se libraban en el este con millones de soldados, porque resumimos con la batalla de Kursk pero en el territorio soviético existían aún varios frentes donde se luchaba con la misma intensidad contra el enemigo fascista.

A estas alturas de la guerra a los nobles Caballeros Teutones y sus compinches solo le quedaba esperar un milagro salvador y eso se lo negaron los dioses. 

Antonio González

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