miércoles, 24 de junio de 2015

Estados y regeneraciones

Un poco hartos con Podemos y Cristina Cifuentes.

Cristina Cifuentes se convirtió este jueves en la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid. La exdelegada resultó investida en la Asamblea de Madrid gracias a los votos de Ciudadanos y se convirtió en la principal baronesa regional con poder de gobierno del Partido Popular.

gnacio Aguado (C's) confió en que Cifuentes dé cumplimiento a su pacto, pero le advirtió de que no es su "socio" y de que apoyará medidas de interés para los madrileños, "vengan de donde vengan". "Hoy apoyamos este acuerdo puntual; mañana estaremos en la oposición apoyando propuestas convenientes vengan de donde vengan", señaló el diputado naranja, que invitó a Cifuentes a demostrar que realmente quiere "romper con el pasado". 

El portavoz de Podemos, José Manuel López, afirmó que cualquier pacto con el PP, incluido el de Ciudadanos, se asentará "sobre las cenizas del Estado del Bienestar". "Nos cuesta pactar con un gobierno que está soportando una región de corrupción, sistema clientelar y capitalismo de amiguetes", recalcó. "Estamos dispuestos a dialogar, pero nuestro pacto fundamental es con la ciudadanía y a ella nos debemos", defendió.

Agencias

Ya jode bastante que estos de Podemos insistan en hablar de las "cenizas del Estado de Bienestar". Ese Estado está muerto y bien muerto por desgracia para toda esta fauna pues estaba basado en la explotación del Tercer Mundo, ergo, la muerte por hambre y enfermedades de más de 8 millones de personas al año, la mayoría niños. QUE SE LO METAN POR EL CULO.

En cuanto a que Cifuentes represente la "regeneración" del PP, oscuro lo llevan considerando que esa señora está, o estaba, desposada con un tipo llamado Francisco Javier Aguilar que anduvo en "ignorado paradero" según información publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (siendo ella por entonces, alto cargo político del PP madrileño y diputada por la Asamblea de la capital del Reino franquista) a instancias de un juzgado en el que el susodicho no se presentó porque "no se había enterado" de que había sido citado para un acto de conciliación donde tenía que llegar a un acuerdo sobre la indemnización (48.000 euros) que debía pagarle a un trabajador despedido por él.


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