jueves, 30 de julio de 2015

Mano dura al antifascista, guante de seda al fascista

Así parece actuar el ministro español de interior español, y cuenta cuentos, Jorge Fernández Díaz, considerando sus "extrañas" decisiones remitidas a la justicia.

Los ocho combatientes españoles fueron arrestados luego de su retorno a España.Horas más tarde los ocho detenidos quedaron en libertad con cargos tras prestar declaración en dependencias policiales, con la obligación de comparecer periódicamente a la espera de ser interrogados por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz.

La Policía les acusa de «delitos de cooperación o complicidad en asesinatos y homicidios» llevados a cabo «por los grupos y batallones a los que se unieron», además de «tenencia y depósito de armas y explosivos».

Más polémica aún es la segunda batería de ilícitos que el departamento que dirige Jorge Fernández imputa a los arrestados: participar en «actividades que pueden ser constitutivas de delitos que comprometen la paz o la independencia del Estado», al tratarse «de españoles que, al participar en el conflicto armado, violentan la neutralidad que España ha de mantener en relación con la comunidad internacional».La Policía cree que podrían haber incurrido en un delito contemplado en el artículo 591 del Código Penal (casi jamás utilizado) que pena con hasta ocho años de cárcel al que, «durante una guerra en que no intervenga España, ejecutare cualquier acto que comprometa la neutralidad del Estado o infringiere las disposiciones publicadas por el Gobierno para mantenerla».

Totalmente distinto y alcahuete es el trato para los mercenarios neonazis españoles que combatieron en las filas del ejercito de Ucrania y en las Batallones voluntarios como el Batallon ”Azov” con presencia alta de neonazis del varios países. Las autoridades españoles no ordenaron ninguna detención de los involucrados por tenencia y depósito de armas y explosivos y tampoco registros de viviendas por el mismo delito y participar en un conflicto armado violando la neutralidad de España.

Azov es el nombre que utiliza el batallón especial que congrega a simpatizantes neonazis en Ucrania. Está compuesto por unos 300 efectivos, entre ellos varios soldados voluntarios provenientes de toda Europa y también neonazis españoles. La unidad es reconocida por el gobierno de Ucrania, sin embargo, no obedece al ejército nacional y reporta a los jefes de los partidos ultranacionalistas. La gran paradoja de su existencia es que el batallón, manchado de sangre hasta los codos, es patrocinado por Ígor Kolomóiski, un multimillonario ucraniano de origen judío.

larepublica.es


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