sábado, 28 de noviembre de 2015

El país que más "crece" en Europa no tiene un céntimo

Y el que tiene-, prestado con intereses por los bancos que se arruinaron y fueron recatados con dinero público- lo emplea en pagar la deuda impagable para de esta manera continuar en esa espiral diabólica que afecta a todos, excepto a los multimillonarios. El Fisco español declara defraudadores a todos los que juegan al bingo doméstico es decir, aquellos que lo hacen en familia o centros sociales para pasar el rato o recaudar dinero para cualquier fin.


Agencias.- Hacienda ha señalado como jugadores ilegales y defraudadores a un grupo de jubilados del barrio de Lorca. Cada jueves desde hace 10 años se reúnen en la asociación del Barrio de La Viña para jugar al bingo. Los beneficios de este juego van destinados a organizar dos comidas al año, una de Navidad y otra antes del verano, para los jubilados del barrio.

La Viña fue el más devastado por el terremoto de Lorca, lo que no les permitió desarrollar esta actividad durante un tiempo. Una vez reconstruído no tienen intención de abandornarlo, aunque después de la visita de los hombres de Montoro, tendrán que hacerlo a puerta cerrada.

«Si tenemos que pagar una multa nos quedaremos sin comer el arroz y pavo y el turrón de la comida de Navidad que ya teníamos contratado». Y relató cómo sucedieron los hechos: «Como cada jueves, estábamos jugando a la lotería. Se asomaron dos señores y preguntaron por el encargado. Salí fuera al saloncito que tenemos y se sentaron en una mesa y levantaron acta de lo que allí estaba sucediendo».

Sobre los permisos, «le dije que no lo tenía por escrito, pero que verbalmente sí, ya que el Ayuntamiento sabía que jugamos a la lotería familiar, porque un día vino el alcalde y varias concejales a vernos justo cuando estábamos jugando», añadió. La defensa de que los cartones solo cuestan diez céntimos y que los premios no superan los tres euros no sirvieron de excusa. «Ni siquiera cuando les dije que no había ganancias, que iban a una comida para todos los que jugamos».

A pesar de ello, los abuelos de La Viña dicen que van a seguir jugando. «Con cierto respeto, pero no nos van a quitar la poquita ilusión que nos queda, aunque a partir de ahora la puerta no estará abierta de par en par, sino entreabierta, para evitar que entre según qué gente», indica Juan Jiménez.

Agencias


1 comentario:

Anónimo dijo...


Quizas a lo que le teman a es la unidad, el sistema ve todo signo de unidad en la sociedad
como un peligro, la unica unidad aceptada es en Iglesias, logias y otras organizaciones del
sistema.
En un mundo sano esa actividad evidentemente social debia de ser halagada en un mundo
donde cada cual piensa solo en si mismo, pero las personas no pueden aprender a unirse
o se le caba el juego del control social.